Matanzas y Varadero por libre

Aunque no lo teníamos planificado, finalmente terminamos visitando Matanzas y usando esta ciudad como trampolín para visitar Varadero por libre. La razón del cambio fueron los carnavales de La Habana, ya que cuando llegamos a Cuba nos enteramos que serían el siguiente fin de semana y, la verdad, queríamos ver cómo eran.

Día 5: De Viñales a Matanzas

Espectáculo de payasos en Matanzas
Espectáculo de payasos en Matanzas

Tras la última noche en Viñales, despertamos realmente pronto (5:30) para tomar un bus a Pinar del Río y de ahí un camión a Matanzas a través de la Habana. Hicimos bien levantándonos tan pronto ya que el trayecto es largo. En La Habana hay que tomar primero un bus local P12 al centro y del centro hay que tomar un P11 a Alamar. Allí, en la rotonda de Alamar, hay que esperar algún transporte (camión, bus… lo que sea). Nosotros tuvimos suerte y pillamos un Yutong (un bus). Finalmente llegamos a Matanzas a las 16:00, nos duchamos y salimos rápidamente a ver la ciudad.

En Matanzas el primer día subimos hasta la ermita en bus. Fue la primera vez en Cuba que tuvimos que esperar mucho tiempo por un bus. Nos habían comentado que era habitual que los autobuses fallaran o hubiera problemas con los horarios. La verdad es que, en general, no notamos grandes diferencias con respecto a otros países del entorno.

En la ermita, encontramos a una pareja de catalanes a los que les explicamos cómo viajar barato por Cuba y les dimos el teléfono de Hilda, nuestro contacto en Matanzas dentro de la cooperativa de casas particulares económicas.

Bajamos andando de la ermita (ya no había más autobuses ese día) y cenamos en el restaurante Pekin que es una opción muy recomendable (restaurante BBB).

Entrada al restaurante Pekin de Matanzas, uno de nuestros preferidos en toda Cuba
Entrada al restaurante Pekin de Matanzas, uno de nuestros preferidos en toda Cuba

Después de cenar nos íbamos ya hacía la casa de Hilda pero una música atrajo nuestra atención: había un espectáculo infantil en la plaza con payasos. En Cuba es muy habitual encontrar una amplia oferta cultural de todo tipo, desde un payaso en mitad de una plaza hasta un espectáculo de danza en un importante teatro.

Cuando ya dejábamos el espectáculo del payaso para ir a dormir, un chico se acercó y nos saludó. Le conocíamos de la Lanchita de la Habana, se definió como punk anarquista y nos invitó a un concierto de metal que se iba a celebrar en un rato. Su historia la contamos aquí.

Hablamos un buen rato con él y sus amigos. Él había pasado 2 años en la cárcel por tráfico y consumo de drogas. Nos explicó su filosofía de vida y compartimos anécdotas e historias de conciertos y festivales. El concierto muy bueno, es increíble la habilidad que tienen los cubanos para la música, para todo tipo de música.

Un momento de la actuación de aquella noche.
Un momento de la actuación de aquella noche.

Finalmente pudimos irnos a dormir, estábamos destrozados, había sido un día realmente largo y, aunque pensábamos que con tanto desplazamiento sería un día perdido, al final, fue un día muy completo. En Cuba es imposible tener un día perdido, siempre encuentras a alguien que te marca.

Día 6: Varadero por libre

Desde luego, Varadero no era un objetivo y visitarlo fue más por curiosidad que por verdadero interés. En general, solemos preferir otro tipo de playas, pero había que aprovechar que desde Matanzas podíamos hacer la excursión por tan solo 10 pesos (menos de 50 céntimos de euro). Para llegar a Varadero por libre hay que tomar un bus que sale desde el Viaducto de Matanzas y que llega a la calle 54 de Varadero. Cuando llegues al Viaducto pregunta dónde se toma el bus a Varadero.

La playa de Varadero, aguas turquesa y cristalinas
La playa de Varadero, aguas turquesa y cristalinas.

Luego, en Varadero, puedes comer barato en algunas ventanillas que existen. Preguntad a los cubanos que están de vacaciones por allí o seguid a la gente que viene con “cajitas”.

Fue un día de playa total. Varadero es tal y como nos lo imaginábamos en el sentido geográfico: playas interminables de arena blanca. La única sorpresa fue comprobar la grandísima cantidad de cubanos que había allí. Pensábamos que sería una zona tomada por los turistas extranjeros, pero, al revés, era complicado distinguir a algún extranjero entre tantos cubanos.

En todas las playas turísticas de Cuba, pero especialmente en Varadero, hay un montón de aficionados a los deportes acuáticos.
En todas las playas turísticas de Cuba, pero especialmente en Varadero, hay un montón de aficionados a los deportes acuáticos.

Regresamos pronto de la playa y con cierta prisa, porque teníamos una reserva en el restaurante Pekin para las 8. El día no dio para más

Día 7: la playa Coral

Madrugamos para ir a playa Coral. Varadero es un paraíso paisajístico fuera del agua, pero dentro del agua no hay nada, solo arena. Sin embargo, a medio camino entre Matanzas y Varadero hay una playa que se llama “Playa Coral” y que recibe el nombre por la gran cantidad de corales que hay allí. No es Indonesia, pero es una gran zona para disfrutar del snorkel y el submarinismo.

Nuria en playa Coral, con la misma calidad de aguas que Varadero, pero sin gente y con snorkel.
Nuria en playa Coral, con la misma calidad de aguas que Varadero, pero sin gente y con snorkel.

Personalmente, la experiencia nos gustó más que Varadero, es más nuestro estilo: no había casi nadie, era una playa de roca (hay que llevar zapatos adecuados) y los fondos marinos daban para pasar allí unos cuantos días explorando. Se llega en el mismo autobús o camión de Varadero. Hay que bajar del camión o bus en el cruce del aeropuerto con el pueblo de Carbonera, luego recorrer la calle principal del pueblo que es perpendicular a la carretera y a la playa. Al llegar a la playa hay que desviarse a la izquierda unos 150 metros, justo antes de un centro de buceo que hay (en el centro de buceo te cobran). Busca por aquella zona unos escalones para bajar al mar y métete por ahí en el agua. El arrecife de coral está a menos de 50 metros de allí mar adentro. Por cierto, se pueden ver tortugas marinas, aunque nosotros solo encontramos una muerta.

Eso sí, los amantes de tirarse en la arena lo tienen complicado en Playa Coral.
Eso sí, los amantes de tirarse en la arena lo tienen complicado en Playa Coral.

A las 12:30 iniciamos el regreso. Recogimos las mochilas de casa de Hilda, comimos en un “McDonald’s cubano” y caminamos hasta el Viaducto. Como era tarde, el viaje en camión lo hicimos casi vacío. Llegamos a la casa de Magnolia y Wilfredo al anochecer, por lo que nos dimos prisa en ducharnos y salimos hacia el Malecón y la rampa.

El carnaval empezaba ese días, faltaban pocas horas y había un ambientazo increíble. Sin embargo, nos apetecía entrar al cine o a un espectáculo, así que cenamos y terminamos en el Riviera viendo a un monologuista llamado Querequeté o algo así. El inicio se retrasa más de una hora, es la primera vez que nos ocurre. Después del espectáculo, vemos un poco el carnaval y nos acostamos.

El McDonalds de Cuba es mucho mejor que el americano. ¡Y a unos precios de escándalo!
El McDonalds de Cuba es mucho mejor que el americano. ¡Y a unos precios de escándalo!
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