Cómo llegar del aeropuerto de Yangón al centro por 14 céntimos de euro

En este artículo no solo te explicaré cómo llegar del aeropuerto de Yangón al centro de una manera muy barata, sino que te contaré porqué es la mejor manera de hacerlo.

Cuando estábamos en casa planificando el viaje a Myanmar, nos asustábamos con los presupuestos de viaje de otros viajeros que duplicaban o incluso triplicaban los precios de Tailandia o Indonesia.

Cómo ir al centro en autobús

Básicamente había dos teorías: o llegabas del aeropuerto al hotel en taxi o buscabas un autobús. La opción del taxi es la más fácil y cómoda, pero costaba 7000 kyats (unos 10 dólares) y empezar el viaje así era entregarse a los malos augurios que decían que el viaje a Myanmar nos iba a salir por un riñón. La otra opción, la del autobús tenía dos versiones:

  • En la más simple salías de la terminal y seguías la calle a mano derecha hasta llegar a Pyay Road (unos 10 minutos) y ahí buscabas la parada del autobús 51 que te debería dejar a 100 metros de la Sule Paya.
  • La otra teoría te decía que te subieras a un pickup para llegar hasta la parada de un autobús, pero es tan complicada que no la llegué a entender.
Anden del tren para llegar del aeropuerto de yangon al centro
Los andenes en Yangón, igual que los propios trenes y toda la ciudad, están muy envejecidos, tienen ese aire decadente que caracteriza a muchas ciudades coloniales.

A mi, que no me gusta pelearme con taxistas y que me parece complicado encontrar las paradas de autobuses hasta en mi ciudad, no me convencía ninguna de estas opciones, así que seguí investigando.

Cómo ir del aeropuerto de Yangón al centro en el tren circular

El descubrimiento fue darme cuenta de que el tren circular de Yangón, que es considerado con razón una atracción turística por muchas guías de viaje, paraba muy cerca del aeropuerto.

Desde la puerta del aeropuerto de Yangón hasta la parada de Phaung Taw Oo hay solo 1800 metros, es decir, menos de 20 minutos andando. Luego, ahí tomas uno de los abundantes trenes que pasan y en poco más de media hora te plantas en la Estación Central de Autobuses de Yangón que está en todo el centro. Además, si, como fue nuestro caso, vas a tomar esa misma noche o al día siguiente un tren hacía Mandalay, puedes reservarlo ahí directamente al bajar del tren circular.

Para llegar hasta la estación Phaung Taw Oo ponte un punto GPS en el programa que uses en tu móvil y síguelo, aunque es casi línea recta una vez dejas el aeropuerto (de todos modos en los puntos GPS de interés de Birmania que hemos preparado está puesto y lo tendrás activo).

El camino hasta la estación de trenes te recomiendo que lo hagas solo si llevas mochila, con maletas sería un desastre porque hay zonas sin asfaltar. Lo interesante es que te da una idea de lo que es Yangón en realidad, una imagen muy distinta de la que encontrarás en el centro dónde todo está más urbanizado.

Y el tren circular es una pasada… Una experiencia total. Gente increíblemente amable que te habla y te sonríe, vendedoras ambulantes que aprovechan el viaje para ir rallando coco para preparar sus bebidas, las primeras mujeres con tanaka en sus caras y los primeros hombres masticando hoja de betel…

Antes de salir del aeropuerto

Antes de salir del aeropuerto de Yangón acuérdate de sacar o cambiar dinero ya que ni en el autobús ni en el tren te aceptarán nada que no sean kyats (bueno, quizás si les das un dolar se lo queden y paguen ellos el billete, pero estarías tirando el dinero). El taxi funciona mediante una tarifa fija pre-pagada, que sí admite dólares, aunque al cambio te sale mejor pagar en kyats.

El cambio en el aeropuerto si no recuerdo mal, era bastante bueno, aunque yo esperaría a cambiar en el centro de Yangón. En cuanto a los ATM o cajeros automáticos, nuestra experiencia fue bastante negativa. En la terminal de llegadas no funcionaba ninguno y tuvimos que ir a la terminal de salidas dónde la mitad de los cajeros tampoco funcionaban. Finalmente pudimos sacar en uno de los que sí funcionaba pagando una pequeña comisión.

Tren de Yangon a Mandalay
Nuria en el compartimento individual en el tren Yangón-Mandalay. Si lo pides, puedes conseguir un compartimento solo para vosotros, sin otra pareja enfrente y con la posibilidad de cerrar con pestillo la puerta para dormir tranquilo durante toda la noche (o lo que quieras hacer 😉 ).

El centro de Yangón

En la época de lluvias en Yangón llueve prácticamente todos los días a todas horas. Es como Bombay.

Nuestra idea era llegar, comprar un billete de tren en el sleeper de esa noche, dejar las mochilas en consigna y salir a ver algo de la ciudad. Nuestro gozo en un pozo. En la estación de Yangón no hay taquillas, ni consigna, ni te dejan siquiera rogándolo dejar tu mochila en un rincón. Mala suerte. Eso y la lluvia nos cambiaron totalmente los planes.

Salimos a comer en un momento en el que la lluvia paró un poco y cuando volvió a empezar nos pilló en la puerta de un KFC por lo que no tuvimos más remedio que dejarnos atracar a mano armada y comer allí. ¡Cómo llovió en las dos siguientes horas! Menos mal que de allí no te echan aunque ya te hayas terminado la diminuta porción de pollo que habías pedido.

Desayunando en el tren a Mandalay
En el tren puedes ir al vagón restaurante y comer, pero te sale mucho más a cuenta pasarte por un supermercado o por los puestos de la calle y comprar lo que te apetezca.

Teníamos una precaria wifi que nos permitió decir ‘hemos llegado bien’ a los familiares, por lo que estuvimos entretenidos. Luego nos daríamos cuenta que esa wifi fue una de las mejores que tuvimos en todo el viaje.

Cuando dejó de caer agua torrencialmente salimos con el tiempo justo para comprar algunas provisiones para cenar en el tren en los puestos callejeros. ¡Aquellos precios sí eran lo que esperábamos! Luego nos dimos cuenta de que el tren tenía un vagón restaurante que no utilizamos, entre otras cosas, porque el precio estaba bastante inflado también.

Compartir es el mejor agradecimiento

Jorge Sánchez, el friegaplatos que ha dado 6 vueltas al mundo

Quién ponga como excusa la falta de dinero para no emprender un viaje debería conocer la historia de Jorge Sánchez Garcia (Hospitalet, 1954) que se ha prestado hoy a una de nuestras entrevistas a viajeros singulares.

Jorge lleva viajando desde los 13 años cuando se escapó de casa y le “pillaron” en El Aaiun. Tras esta trastada, tuvo que esperar a los 18 años para volver a la carretera y desde entonces no ha parado. Su amor por conocer lugares nuevos le viene de bien pequeño, cuando devoraba  la enciclopedia de su padre dónde aparecían etnias exóticas, selvas tropicales y otros elementos geográficos tan lejanos para un niño de ciudad.

Sigue leyendo Jorge Sánchez, el friegaplatos que ha dado 6 vueltas al mundo

Compartir es el mejor agradecimiento

Viajar con tienda de campaña, ¿es para tí?

Viajar con tienda de campaña es la mejor manera de ahorrar en alojamiento. En cierto tipo de viajes es un elemento imprescindible, por ejemplo si vamos a Nepal y queremos dormir en el campo base del Everest, antes o después tendremos conseguir una tienda. En otro tipo de viajes es absolutamente innecesario. No me veo durmiendo en una tienda de campaña en Central Park, la verdad.

Sigue leyendo Viajar con tienda de campaña, ¿es para tí?

Compartir es el mejor agradecimiento

4 motivos por los que no hacer escala en Estados Unidos

Hace poco más de una semana que hemos llegado de Panamá haciendo escala en el aeropuerto de Atlanta que es la base de Delta en el estado de Georgia en Estados Unidos. Teníamos una escala de 6 horas, lo cual nos parecía realmente excesivo, pero… ¡menos mal que íbamos con tiempo!

Sigue leyendo 4 motivos por los que no hacer escala en Estados Unidos

Compartir es el mejor agradecimiento

Islandia: qué llevar a un viaje de 14 días

En los días previos a la salida de nuestro vuelo, nuestra gran duda era saber qué cosas necesitaríamos en Islandia. ¿Qué llevar de ropa? ¿Qué comida meter? ¿Qué aparatos y otro tipo de elementos nos harían falta? Teníamos una gran limitación al volar en compañías low-cost y era que no habíamos comprado ninguna maleta adicional, por lo que inicialmente íbamos a viajar solo con las mochilas pequeñas (llevándolas como equipaje de mano). Finalmente decidimos comprar una maleta solo de ida. Compramos una maleta grande de segunda mano en el rastro con la intención de abandonarla y la llenamos de comida y ropa “para abandonar” (ropa que si no nos la traíamos de regreso tampoco la echaríamos de menos).

Así iban nuestras maletas. Como pasaban de 20 kg. tuvimos que intercambiar cosas con Aida y Jorge.
Así iban nuestras maletas. Como pasaban de 20 kg. tuvimos que intercambiar cosas con Aida y Jorge.

Sigue leyendo Islandia: qué llevar a un viaje de 14 días

Compartir es el mejor agradecimiento

Aliviar peso en la mochila

Durante la preparación del reciente viaje a Argentina nos propusimos reducir el peso y el tamaño de nuestra mochila al máximo. En un viaje tan largo y en el que no vas a estar en un mismo sitio durante más de 3 dias es importante elegir muy bien que llevar y que no. Para ello tratamos de elegir cuidadosamente la ropa que necesitariamos, sustituimos el jabón por la “ropa extra” (aunque muchas veces tiramos de lavanderia) y limitamos nuestras necesidades no-básicas.

Entre las cosas que no podíamos eliminar de la lista estaban 3 artículos para los cuales conseguimos un sustituto de mucho menor peso y tamaño y hubo un cuarto artículo que se quedó pendiente para una próxima ocasión. Se nos quedó pendiente el sustituir el saco de dormir por uno de los modernos micro sacos que venden en cualquier tienda de deportes o montaña. Se trata de sacos ultra-pequeños para dormir en interior o en exterior en climas templados y cálidos (no sirven para montaña en invierno). El único problema que tienen es el precio, que supera los 60-80 euros en cualquier caso. Son tan pequeños como una botella de litro y medio de agua (algo más cortos, incluso).

El árticulo que más volumen nos alivió fue la toalla. Compramos en Decathlon por 12 euros una toalla de microfibra que es una verdadera joya. Se seca rápido y ocupa lo mismo que un par de paquetes de tabaco. Si te duchas por la noche, puedes salir a la mañana siguiente a primera hora con la toalla totalmente seca, no como con las tradicionales toallas que necesitas casi 24 horas para que se sequen. Lo que no entiendo es porque ha tardado tanto en llegar a España un artículo como este. Nosotros vimos por primera vez una toalla de estas características a una pareja de Nueva Zelandeses en un albergue de Estocolmo hace ya 4 años.

Otra pequeña joya fueron las zapatillas flip-flop. Hasta ahora estabamos usando chanclas de ducha normales, que ocupan mucho espacio y casi no se pueden comprimir. Este tipo de zapatillas se pueden meter por cualquier bolsillo de la mochila y hacen exactamente la misma función que las otras. Es recomendable que la parte que no es suela sea de tela o similar (no plastico) para poder comprimirlas todavía más. Cuestan menos de 3 euros en cualquier mercadito, aunque las hemos llegado a ver por 1 euro.

El tercer artículo en el que ahorramos fue en el típico bloc de notas. La tecnología fue lo que nos ayudó a ahorrar. Sustituimos el escribir un cuaderno de viaje por dictarselo por voz al móvil. Los teléfonos modernos nos permiten un rango de utilidades increibles que nos alivian peso y espacio. Además de sustituir al bloc de notas, pueden sustituir a una rádio portatil, walkman o MP3, al despertador, al GPS, a la linterna, etc. Sólo hay que saber sacarle partido. El precio de un movil de estas caracteristicas puede llegar a ser muy alto si lo compramos libre, pero podemos conseguir verdaderas gangas entre los teléfonos de contrato (incluso pueden ser gratuitos como mi Nokia N70).

Compartir es el mejor agradecimiento