El lago Inle: la gran decepción

Me pasó lo mismo con el Lago Inle que con Labuan Bajo y los dragones de Komodo. Llegué con unas expectativas muy altas y lo que me encontré fue una ciudad relativamente pequeña, absolutamente desbordada por el turismo. Creo que esa es la fórmula mágica: Sigue leyendo El lago Inle: la gran decepción

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Dettifoss y Myvatn

Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.
Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.

Despertamos en el parking de Grjótagjá bien pronto y salimos rápidamente de allí. La prisa era por dos motivos. Primero porque se presentaba una jornada bastante larga con 223 km y muchos lugares por visitar y segundo porque se supone que está prohibida la pernocta en ese parking (podríamos haber avanzado 500 metros y hubiéramos encontrado un sitio permitido para dormir, pero llegamos demasiado tarde como para buscar).

Namaskard y el Krafla

A escasos 5 minutos de Grjótagjá está la zona geotermal denominada Namaskard. Aunque esta zona tiene su propio parking, nosotros decidimos dejar la autocaravana unos 500 metros antes, junto a un hermoso lago azul turquesa producido por el mismo fenómeno que las famosas Blue Lagoon: la producción de energía geotermal de la cual este agua es su residuo.

La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.
La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.

Andando desde esta laguna azul se puede ir a Namaskard. Namaskard es una zona bastante grande de diferentes fenómenos geotermales. Hay fumarolas, barro hirviendo, etc. Si ya has estado en otras zonas de similares características quizás te parezca más de lo mismo, pero es interesante hacer la visita a través de sus sencillos senderos ya que queda pegada a la carretera de camino a Dettiffos desde Myvatn.

El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.
El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.

Pero antes de llegar al desvío que nos llevará más tarde a Dettifoss, tomamos otro desvío que nos acercó al volcán Krafla y su caldera (Viti; no confundir con el otro “Viti” que tiene una laguna de aguas calientes y solo es accesible en 4×4 y en verano). Las carreteras de esta zona estaban muy nevadas y en general era una zona poco cuidada. La temporada de turismo para ellos todavía no había empezado y el invierno estaba demasiado cerca. Ni tan siquiera pudimos acercarnos al parking que hay para visitar la zona ya que más de medio metro de nieve era demasiado para nuestra autocaravana. Tuvimos que dejar el vehículo mal aparcado (junto a otros) a un lado de la carretera y cruzamos los dedos para que las ruedas no patinaran con el hielo cuando quisiéramos salir.

A mi, sinceramente, el volcán me decepcionó un poco ya que esperaba algo más espectacular. Al estar todo tan nevado apenas se veían contrastes y era complicado moverse (si fallaba el suelo metías la pierna hasta más arriba de la rodilla). Me hubiese gustado bajar al crater, pero incluso con el curriculum aventurero que estábamos cosechando en Islandia hubiese sido una temeridad. Finalmente y visto que la zona no era demasiado espectacular decidimos hacer solo la ruta corta (de 1 hora).

Observad la curiosa manera de instalar las tuberías que conducen el agua termal hasta la planta:

Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.
Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.

Como anécdota decir que cuando regresamos al coche y estábamos preparando algo caliente para proseguir el camino, se acercó una pareja de visitantes que nos pidieron cobijo porque su coche (un 4×4 pequeño) se había quedado tirado tratando de atravesar uno de los bloques de nieve y hielo que había en la carretera. Les invitamos a te, pero al poco tiempo se marcharon porque apareció un todoterreno más grande que los podía sacar del apuro. Luego nos los encontraríamos en Dettiffos sanos y salvos.

Dettifoss

Volvimos a la ring road y continuamos hasta encontrar la carretera 862, que había sido abierta al público solo un par de semanas antes de llegar. De hecho, el punto final de la carretera era el parking de Dettifoss y sobre la otra mitad de la carretera (que lleva al Parque Nacional Jökulsárgljúfur) había 2 metros de nieve y solo circulaban por allí motos de nieve de una empresa turística.

Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.
Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.

En Dettifoss hay dos cataratas, una pequeña (Selfoss) y otra grande (Dettifoss). Una vez dejas el coche en el parking conviene ir primero a la pequeña para que así la grande te sorprenda más. Selfoss no es gran cosa, pero ofrece algunos puntos bastante espectaculares para hacerte la típica foto al borde del precipicio (cuidado si hace viento y hay hielo). Todo está muy bien marcado y no necesitas GPS ni nada similar. Selfoss es muy espectacular, pero no nos pudimos acercar demasiado al borde porque la nieve se había solidificado y era hielo puro. Sí, lo reconozco, teníamos un día muy poco aventurero, sería la resaca de la noche anterior…

Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída...
Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída…

La visita en total nos costaría un par de horas, quizás un poco más. Regresamos a la autocaravana y nos pusimos a cocinar ya que los dos pequeños trekkings que habíamos hecho nos habían abierto el apetito.

Dimmuborgir

Teníamos que emprender el viaje de regreso ya que nuestro objetivo de la tarde era darle la vuelta al lago Myvatn y dormir en las cercanías de Husavik. Nuestra primera parada en el lago Myvatn sería Dimmuborgir, después de que nos saltáramos Storagjá, la otra cueva termal dónde no te deberías bañar porque se detectó e-coli en el agua.

Dimmuborgir, aparte de un grupo de música heavy, es una zona de senderismo en los alrededores del lago Myvatn con unas formaciones de piedra muy raras que recuerdan a gnomos o trolls. Por cierto, que desde el mismo parking de Dimmuborgir se puede emprender la subida al volcán Hverfjall, pero son más de 3 horas. En Dimmuborgir puedes seguir diferentes rutas de diferentes longitudes y tiempos. A mi esta zona sí que me gustó a pesar de la gran cantidad de nieve que había. Aquí “clavabas” la pierna hasta la ingle.

Dándole la vuelta al lago Myvatn

Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.
Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.

La siguiente parada fue en la pequeñísima península de Höfdi dónde disfrutamos de un ratito de relax al borde del lago desde un pequeño embarcadero. Por cierto, en esta zona hay muchas viviendas privadas que te impiden llegar hasta el lago, pero si consigues encontrar un camino, la recompensa son unas vistas espectaculares y una tranquilidad incomparable.

El siguiente punto de la ruta fueron los pseudocráteres de Skútustaðir. Aquí no nos detuvimos mucho tiempo, estábamos cansados y no apetecía salir del habitáculo. Básicamente los pseudocráteres son falsos cráteres volcánicos, es decir, pequeños conos que salen del suelo pero que en realidad no se han producido por la salida de magma.

Dándole la vuelta al lago Myvatn nos despedimos de él y nos dirigimos por la maltrecha carretera 87 hacía Husavik. En realidad nos equivocamos, deberíamos haber regresado por la 1 hasta la 85 que es una carretera asfaltada y muy transitada, pero tomamos por error la 87 que tiene tramos en los que falta el asfalto.

Geothermal Goldfinch Pool

Sin embargo, nuestro destino no sería Husavik, sino un lago artificial que se encuentra un poco antes de llegar allí. Su nombre es Geothermal Goldfinch Pool y se supone que se generó a partir del sobrante del agua de una central térmica que hay allí. La poca información que pude obtener en Internet de este sitio estaba en islandés y se referían a él como un lugar de aguas templadas y frecuentado por los pájaros que le dan nombre.

Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.
Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.

Llegamos ya casi de noche y dejamos la autocaravana en el parking que hay habilitado allí, señal de que los locales usan esa “piscina al aire libre”. Solo Roman y yo tuvimos ganas de salir a investigar la zona. Equipados con linternas bajamos hasta dónde se encontraba la laguna y probamos el agua. Estaba tibia, pero no caliente. Le dimos la vuelta a la misma probando el agua en diferentes zonas y concluimos que la única zona dónde la temperatura era aceptable era en la zona cercana a una especie de playa (con arena) que estaba llena de huellas. Parece ser que cuando hace sol los habitantes de Husavik vienen hasta aquí para bañarse tranquilamente. Obviamente en esta época del año y a esas horas hubiera sido una temeridad meterse en el agua, nos hubiéramos congelado. Así que lo asumimos, regresamos, cenamos y nos acostamos pronto, que había sido un día muy intenso.

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Durmiendo en el lago Myvatn

Las dos estrellas del día eran Godafoss y Grjotagjia.
Las dos estrellas del día eran Godafoss y Grjotagjia.

Dormimos pocas horas en Grettislaug: el lugar y el entorno, el cielo despejado, la aurora, el amanecer, no podían dejarse pasar así como así. La noche anterior nos acostábamos a las 5 y media de la madrugada y a las 12 ya estábamos desayunados y en marcha, recorriendo los 14 kilómetros de camino de tierra que nos separaban del asfalto. Era ya muy tarde y para no retrasarnos mucho, dado que la mayoría de los lugares de interés estaban al final del día en el entorno del lago Myvatn, decidimos saltarnos la ruta por la carretera 76 que recorre los fiordos de Skagafjord y Eyjafördur.

Fuimos directamente hacía Akureyri dónde hicimos una parada en el supermercado para comprar provisiones y aprovechamos para comer. La parte interesante de la jornada empezaba después de Akureyri, ya cerca del lago Myvatn.

Merece la pena pasar un rato en Godafoss tratando de buscar ángulos diferentes de esta impresionante cascada.
Merece la pena pasar un rato en Godafoss tratando de buscar ángulos diferentes de esta impresionante cascada.

Godafoss, de los smoothies de nieve a romper la cámara

Así pues, la primera parada sería en la cascada de Godafoss a pocos kilómetros de de Akureyri. La cascada hay que visitarla desde los dos lados del río. Desde el lado más cercano a Akureyri, la visita se realiza andando por el lado del río desde el parking hasta la cascada, un camino muy sencillo apto para todo el mundo. Cerca de la cascada hay una roca que sobresale y desde dónde se pueden tomar las mejores fotos, pero hay que ir con cuidado con el hielo y la nieve, hay una buena caída.

En este lado fue dónde probamos por primera vez los smoothies de nieve. Es muy sencillo: buscas un montón de nieve limpia (recién caída si puede ser), llenas un vaso y añades tu zumo favorito (y opcionalmente un chorrito de absenta). Esta bastante bueno, aunque depende de la calidad del zumo 😉

La preparación de los smoothies de nieve es bien sencilla.
La preparación de los smoothies de nieve es bien sencilla.

Al otro lado de la cascada se puede acceder en coche o andando a través de un puente. En ese lado hay un camino algo más exigente que baja hasta el pie de la cascada (también hay uno que se acerca por arriba a la misma). Con mucha nieve, como nosotros la encontramos, el camino puede ser complicado (hay una rampa que resbala mucho).

En el lado más cercano al lago Myvatn hay unos baños públicos que se pueden usar. Allí fue dónde se me cayó la cámara (con funda “anti-golpes”) y se rompió el objetivo corto. Es por eso que durante el resto del viaje no pude hacer fotos y por eso la mayoría de fotos que veréis de aquí en adelante fueron hechas con la Canon de Aida.

En el norte todavía hay abundante nieve en abril, los senderos se pierden y las trampas aparecen por doquier.
En el norte todavía hay abundante nieve en abril, los senderos se pierden y las trampas aparecen por doquier.

El lago Myvatn

Desde lo alto del monte Vindbelgur se puede apreciar una panorámica de toda la zona del lago Myvatn.
Desde lo alto del monte Vindbelgur se puede apreciar una panorámica de toda la zona del lago Myvatn.

Tras la visita de Godafoss, recorrimos unos cuantos kilómetros más hasta llegar al lago Myvatn. Conforme íbamos llegando al lago Myvatn el paisaje iba siendo cada vez más invernal, aunque nunca llegó a haber nieve en la carretera como el día anterior. Por cierto, el viento había desaparecido por completo y ya no volvimos a tener vientos fuertes en todo el resto del viaje.

Llegamos al lago Myvatn justo a tiempo de subir al monte Vindbelgur para ver el atardecer. Sin embargo, solo uno de nosotros consiguió llegar a la cima: Roman. La subida es realmente exigente, muy vertical y dura, aunque corta. El camino marcado en el GPS subía zigzagueando, pero Nuria, para hacerlo más interesante decidió seguir unas huellas que subían directamente en vertical sin zigzags, creando dos grupos, el suyo de ella misma en su soledad y el de los otros cuatro. Por supuesto, no hace falta ni comentar que se quedó agotada a tres cuartos de la subida y nos llamó para que la esperáramos. Roman continuó hacía arriba y el resto esperamos y cuando llegó decidimos emprender el camino de bajada (estábamos casi arriba y era tarde). Nos quedamos sin ver la vista desde el otro lado ni el libro de firmas que hay arriba, pero vimos un atardecer precioso y una imagen digna del “otro lado del muro”.

Fisura de Grjotagja
Así es el techo de la cueva dónde se encuentra Grjotagja. Da un poco de yuyu, no? 🙂

Para terminar el día nos encaminamos a Grjótagjá, la cueva que se ha hecho famosa por el encuentro “amoroso” entre Jon Snow e Ygritte de Juego de Tronos. En el parking frente a Grjótagjá hay un cartel que indica que no se puede pernoctar allí, ni bañarse, pero… La temperatura de Grjótagjá es muy alta, en el límite de lo tolerable. Meterte entero (hasta el cuello) es toda una proeza y cuesta bastante, aunque te deja el cuerpo nuevo. Eso sí, cuidado al salir porque la cueva tiene varias bocas y el viento corre enfriado por la nieve que se concentra en la entrada. A mi me entró un poco de hipotermia por quedarme sentado sin ropa fuera del agua, pero valió la pena, es una pasada de lugar y de experiencia. Ah, recomiendo usar zapatillas para entrar en el agua porque las piedras del fondo son muy irregulares.

Uno de los lugares más espectaculares dónde me he bañado nunca.
Uno de los lugares más espectaculares dónde me he bañado nunca.
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Hipopótamos

Los hipopótamos están en casi cualquier charca profunda.
Los hipopótamos están en casi cualquier charca profunda.

Los hipopótamos son muy fáciles de ver. Siempre cerca del agua, casi siempre sumergidos, moviéndose lentamente… Dicen que son los animales que más muertes causan al año. No me extraña, un bicho de estos puede aplastarte antes de que te dé tiempo a pensar en salir corriendo.

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Crónica: Argentina (XI)

27/03 – Día corto

Nos levantamos pronto para aprovechar la mañana ya que por la tarde-noche podríamos descansar en el autobús. Como no teníamos demasiado tiempo, decidimos hacer caso a nuestros amigos argentinos y acercarnos al lago Gutiérrez dónde nos comentaron que era posible hacer algo de senderismo y alquilar una piragua para navegar por el lago.

Tomamos un autobús en la ciudad al que llegamos andando desde el albergue (ida y vuelta por 5$ los dos). Llegamos al lago y nos paseamos un rato por la zona antes de empezar a caminar hacia el sendero que lleva a la pequeña cascada. Todo estaba cerrado, pero había unas buenas instalaciones para pasar el día. En la carretera, justo antes de llegar, hay incluso un supermercado dónde se puede comprar comida o bebida si la hemos olvidado. El lugar donde se alquilaban las piraguas estaba cerrado, así que no pudimos alquilar una.

Para acceder al sendero hay que andar un buen rato por un camino de tierra paralelo al lago hasta llegar a un camping. En el camino no nos cruzamos con nadie, excepto dos grandes perros que nos acompañaron el resto del camino. Luego, una vez llegados al inicio del sendero, andamos muy poco tiempo hasta llegar a la cascada escondida. Era un poco tarde, ya que habíamos perdido bastante tiempo en el lago, tomando fotos, pues la verdad es que a esas horas la luz creaba unas panorámicas preciosas. A pesar de eso, tratamos de seguir un tramo más del sendero que subía hasta lo alto de un pequeño cerro dónde se suponía que habría unas bonitas vistas. Finalmente no llegamos al final del camino, pues resulta complicado seguir el sendero (la mayoría de los senderos no están marcados, sólo indicados al inicio y final del sendero).

Tras el sendero regresamos en el mismo autobús a la ciudad de Bariloche. Estuvimos tentados de parar en el mirador del cerro Otto, ya que un par de israelitas en nuestra habitación lo calificaban de “lo mejor que hay en toda Sudamérica”. Suponemos que la cantidad de alcohol en sangre en el momento de la subida era alta. En Bariloche, paseamos por el centro y compramos algunos regalitos (20$). Sin mucha hambre, comemos cualquier cosa (34$) antes de regresar al albergue para tomar las mochilas e ir tranquilamente a la estación de autobuses.

A las 16:00 sale puntual el autobús a Mendoza. El autobús era realmente cómodo. No habíamos probado ningún autobús de ese tipo nunca. El asiento se reclinaba hasta hacerse prácticamente una cama, aunque no del todo (aunque existe un servicio denominado “tutto leto” que sí se reclina 180º). El bus tenía un azafato que te servia la merienda, la cena y el desayuno, así como cualquier cosa que necesitaras durante el trayecto. También organizaron una rifa donde regalaron una botella de vino de Mendoza. Por cierto, elegimos los últimos asientos y creo que fue una buena elección, ya que, aunque son un poco más ruidosos y la tele se ve un poco peor, te permiten dejar las bolsas de mano en la parte de atrás del asiento que es mucho más cómodo que en la parte de arriba.

El día resultó ser corto. Vimos algunas películas, cenamos, pero, la verdad, es que la mayor parte del tiempo estuvimos durmiendo.

Gastos del día:
5$ bus al lago
20$ souvenirs
34$ comida

Total: 59$

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