Qué hacer en Santiago de Cuba por libre

La razón por la que habíamos adelantado nuestro viaje a Santiago no tardó en esfumarse. No, Núria no tenía dengue. Despejado este temor, pudimos disfrutar de la ciudad de Santiago de Cuba, una ciudad perfectamente conservada que contrasta con la hermosa decadencia de La Habana. Cada una es bella por una razón y visitar una sin visitar la otra implicaría no haber visitado Cuba.

Día 24: La deliciosa ciudad de Santiago de Cuba

Podría utilizar el término “delicioso” para referirme a la rica arquitectura colonial de la ciudad de Santiago de Cuba, pero lo hago en un sentido más prosaico: por el puro placer saborear algunos dulces que tuvimos la oportunidad de degustar este día. El primer sabor que me viene a la mente, inolvidable para mi, fue el “jugo de anon”. Nos lo ofreció la señora de la casa dónde nos alojábamos. Jamás en mi vida había visto un anon, pero desde ese día es mi fruta favorita. El segundo sabor dulce del día fue el habitual de las heladerías que abundan por toda Cuba y que ofrecen helados riquísimos a precios bajísimos.

Visitando Santiago de Cuba por libre
Este es un ejemplo de un edificio perfectamente conservado en el centro de Santiago de Cuba. Como este, casi todos.

Ese día recuerdo que paseamos por todo el centro de la ciudad bajo un sol de justicia. No recuerdo dónde conseguimos el típico mapa con los puntos de interés de la ciudad y nos dedicamos a andar y andar por toda la ciudad visitando edificios, plazas y museos. Fue un suplicio, lo reconozco. Santiago es conocida por ser la ciudad más calurosa del país y ese día quiso demostrarlo. Agotados y sudorosos, terminamos comiendo en el restaurante estatal Fontana di Trevi (muy recomendable) y tras la comida, nos fuimos a hacer una siesta.

Por la tarde, con mucho menos calor, fuimos a la estación para informarnos sobre horarios de trenes, camión y demás. No es ninguna locura ir andando a la estación desde el centro, pero hubiera sido bastante insensato hacerlo a mediodía a pleno sol.

Para hacer tiempo hasta la cena, nos metimos en el cine a ver una película cubana y ¡hay que ver el nivel de autocrítica que se gastan los cubanos! Volvimos al Fontana di Trevi a cenar y luego dimos una vuelta antes de acostarnos.

Cenando en Santiago de Cuba por libre
En Santiago pudimos encontrar algunos paladares en moneda cubana, que si bien son un poco más caros que los restaurantes estatales, merecen el euro extra por la variedad de platos que preparan.

Día 25: Playa de Siboney

Nos levantamos tardísimo, después de las 10 de la mañana, y nos fuimos a la heladería a desayunar. Desde la Plaza de Marte tomamos un bus al Palo de Laura y de ahí un camión a la playa de Siboney.

La playa tenía unos fondos muy interesantes, pero había demasiada gente y muchas algas. No es una mala playa, pero creo que fuimos en un mal día o eso nos dijeron algunos cubanos con los que hablamos sobre las algas que hay en la orilla. Fue es el día en el que casi me come el tiburón, una anécdota que conté en este artículo de anécdotas de Cuba.

Santiago de Cuba por libre y playa de Siboney
La playa de Siboney es realmente bonita, pero después de otras playas como las de Varadero o Guardalavaca, no nos pareció tan espectacular.

Si tuviera que describir la playa de Siboney diría que es una playa normal dentro del estándar cubano que, como característica principal, tiene el hecho de que hay césped en algunas zonas y arena en otras. El agua es muy transparente, pero el manto de algas que cubría los primeros 20 metros del agua, no nos dejó apreciar demasiado bien los fondos. Hay restaurantes y chiringuitos económicos ya que es una playa visitada casi exclusivamente por cubanos.

Sobre las 5 de la tarde tomamos un bus de regreso y paseamos desde el Palo de Laura hasta casa pudiendo ver la parte menos turística de Santiago de Cuba, pero aún así perfectamente mantenida. Parece que toda la pintura que no se ha gastado en La Habana se ha dedicado a Santiago.

Plaza de Marte en Santiago de Cuba viajando por libre
La plaza de Marte es un imperdible. Es dónde se concentra toda la vida de la ciudad que luego se desparrama por las calles adyacentes.

Después de darnos una ducha, salimos a cenar, pero desafortunadamente había un corte de aguas debido a la sequía que estaba sufriendo el este de la isla ese verano y que era el causante del brote de dengue y algunos problemas de suministro. Los restaurantes y heladerías estaban todos cerrados ya que sin agua no se pueden lavar las verduras, ni los platos. Encontramos una ventana que vendía pizzas y bocadillos y allí compramos algo sólido que aderezamos con un refresco en El Rápido (una especie de restaurante de comida rápida y cara, pero que era lo único abierto dónde vendieran bebidas).

Como la cena fue tan rápida, tuvimos tiempo y ganas de dar un paseo nocturno y ver un poco el ambiente de la noche en Santiago de Cuba. Es alucinante la cantidad de vida que hay por la noche hasta bien tarde en cualquier ciudad cubana.

Heladería en Santiago de Cuba por libre
¡Esos helados que nunca falten en tu viaje por Cuba!

Día 26: El último día en Santiago de Cuba

Remoloneamos más de lo habitual y entre desayunar y montar las mochilas, no salimos a ver la ciudad hasta después de las 12. La idea era ir a ver el cuartel Moncada, pero antes de eso nos fuimos a comer. Al final el cuartel lo vimos por fuera y de lejos ya que hacía demasiado calor. Definitivamente es cierto que el calor de Santiago es el más insoportable de todo el país.

Aunque teníamos previsto ir a buscar camión para la Habana sobre las 7 de la tarde, debido al calor y a las pocas ganas de pasear que nos quedaban por el aplatanamiento, lo adelantamos a las 5 y la verdad es que fue un acierto porque llegamos con un camión ya casi a punto de salir pero en el que todavía quedaban un par de asientos decentes. El viaje en camión de más de 12 horas seguidas fue mejor de lo que pensábamos, pero eso ya será otra historia.

Santiago de Cuba por libre
Y si con algo me he de quedar de Santiago, aparte de su preciosa arquitectura colonial perfectamente conservada, será con sus gentes, ¿o eso ya lo había dicho del resto de ciudades? ¡Si es que en Cuba cada persona es un tesoro!

Si vas a viajar a Santiago de Cuba por libre mi recomendación es que le dediques un mínimo de 2 días para la ciudad y otro para hacer alguna excursión por los alrededores. Sería conveniente evitar las horas de máxima calor, levantándote pronto (no como nosotros) y haciendo una siesta a mediodía.

 

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