Ruta mileurista por el Mediterráneo en un Seat Arosa

Borja inició su ruta por la orilla del Mediterráneo el 4 de octubre de 2012 en la que en 24 días recorrió España, Francia, Mónaco, Italia, Albania, Grecia, Macedonia, Kosovo, Serbia, Bosnia, Croacia y Eslovenia. Con muy poco dinero, su propio coche y muchas ganas de viajar, consiguió completar una ruta en solitario por el Mediterráneo en un Seat Arosa camperizado en el que podía moverse, dormir y hasta cocinar. Sigue leyendo Ruta mileurista por el Mediterráneo en un Seat Arosa

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Ferry de Gili a Bali y otras opciones de transporte

Lo primero que hay que explicar es que no hay ningún ferry de Gili a Bali, lo que hay es una lancha rápida, que es algo muy distinto. El ferry lo tomas para ir desde Lombok a Bali.

Cómo ir a Bali por la vía rápida

Para llegar desde las Gili hasta Bali de manera directa hay dos formas: la rápida y cara y la hiper-rápida y mega-super-cara.

La manera más rápida y cara de las dos es volar con un helicóptero desde Gili Trawangan hasta Ubud o Kuta. Os juro de verdad que mi mente ha borrado los millones que nos pedían por el dichoso vuelo, aunque no negaré que hubiera sido bonito…

La manera directa habitual de muchos turistas es coger un barco rápido que va directamente desde cualquiera de las islas Gili hasta Pandang Bai en Bali. El precio que nos pedían en agosto de 2014 era excesivo. Además hay grandes diferencias de precio según dónde compréis el viaje, por ejemplo en el lugar más barato de las Gili nos pedían cerca de 500.000 de rupias por este trayecto, pero desde Ubud era posible contratarlo por solo 300.000, así que imagino que ese debe ser el precio mínimo fuera de temporada. El precio incluye no solo el trayecto en la lancha, sino también el desplazamiento hasta Ubud o Kuta y prometen que te llevan desde cualquier Gili a Ubud en 2 horas y media (venga, dale 3 o 4 horas y así no te desesperarás).

Los paisajes de Bali son muy diferentes a los de Lombok y Gili.
Los paisajes de Bali son muy diferentes a los de Lombok y Gili.

Este medio de transporte tiene un posible problema: a veces hay mala mar y no se hacen salidas. En ese caso te devuelven el dinero y con una palmadita en la espalda te despiden con un “ya te apañarás“. Así que es mejor no confiar en que estaréis en el aeropuerto de Kuta 3 horas después de la hora de salida.

Cómo ir a Bali con el ferry público

La manera “normal” de ir desde las Gili hasta Bali es:

  1. Tomar el bote Regresando a Lombok
  2. Tomar un shuttle desde el puerto hasta Lembar
  3. Tomar ahí el ferry público que une las islas de Bali y Lombok
  4. Luego desde el puerto de Pandang Bai en Bali tienes que ir por tierra (shuttle, bus o taxi) hasta Ubud o Kuta.

Este recorrido tiene dos formas de realizarse: con un tour o por tu propia cuenta y riesgo. Haciéndolo con el tour te piden desde 180.000 hasta 250.000 rupias y os aseguro que todos terminan en el mismo ferry y las mismas furgonetas. Así que comprad el tour más barato que da igual. Básicamente el tour consiste en hacer lo mismo que harías por tu cuenta, pero habrá un tío que cuando te vea con tu ticket del tour en la mano, te acompañará a subir al bote, otro te recoge rá y te sube al shuttle, etc, etc.

Estos señores rezaban en lugar sagrado en Bali.
Estos señores rezaban en lugar sagrado en Bali.

Nosotros, como estábamos con fuerzas renovadas, tomamos la opción hard: en vez de comprar el tour decidimos hacerlo por nuestra cuenta para ver cuanto conseguíamos ahorrar y así poder contároslo (de nada). El resultado fue que bajamos un par de euros las 180.000 rupias que era el menor precio que encontramos para llegar a Ubud desde Gili Trawangan, pero eso sí tuvimos que regatear fuerte, muy fuerte, tanto que un conductor de un shuttle de Pandang Bai a Ubud nos mandó a la mierda, pero luego aceptó llevarnos. Son una panda de ladrones en toda Indonesia; el dinero fácil que han derrochado los australianos desde hace décadas ha corrompido a todos los que están cerca de la industria turística. En cambio, la gente que está lejos de esta realidad, es gente maravillosa y encantadora que no te mira como si fueras un dólar con patas.

Tardamos prácticamente todo el día en llegar a Ubud, pero aún así llegamos 15 minutos antes que los que iban con tour (oe oe oe).

La llegada a Ubud

 

Llegamos a Ubud cuando empezaba a anochecer y además empezaba a chispear, aunque no llegó a llover. El conductor del shuttle de Pandang Bai a Ubud nos dejó en el centro de Ubud después de darnos varias vueltas por la ciudad dejando a pasajeros (todos provenientes de tours que habían salido antes de nuestra hora pero a los que adelantamos). A estos les pedía un “extra” por dejarles en la puerta de su hotel. Así él iba consiguiendo propinas de 20 o 30 mil rupias por cabeza por recorrer 300 o 400 metros extra con el coche. Unos españoles con los cuales no intercambiamos ni una sola palabra, para chinchar al conductor por este comportamiento, pagaron su propina con decenas de monedas de 100 y 500 rupias ante la cara atónita y las quejas del caradura del conductor. Nosotros bajamos en el centro, exactamente a 50 metros de dónde les había cobrado unos euros extras a estos españoles por dejarles. Si hubiéramos tenido el GPS encendido nos hubiéramos dado cuenta de que el primer lugar de Ubud por dónde pasó fue la calle principal y así hubiéramos podido bajar unos cuantos minutos antes. Moraleja: llevad el GPS encendido cada vez que subáis en un taxi o shuttle.

Nota: Obviamente para ir de Bali a Gili el recorrido es justo el contrario.

El dragón este no pinta nada en esta entrada, pero me parece bonito y curioso.
El dragón este no pinta nada en esta entrada, pero me parece bonito y curioso.

Gastos en el trayecto de Gili a Bali

Todos los precios están expresados en miles de rupias y todos los gastos son los gastos por pareja (dos personas compartiendo habitación y transporte).

Día 18 de agosto

Desayuno: 30
Barca de Gili Trawangan a Bangsal: 2×13
Shuttle a de Bangsal a Lembar: 2×40
Comida: 14
Ferry a Padang Bai: 2×40
Shuttle de Padang Bai a Ubud: 2×50
Cena: 73

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Ferry de Bira (Sulawesi) a Labuan Bajo (Flores)

Uno de los objetivos iniciales planteados en la planificación del viaje era probar los transportes marítimos de larga distancia en Indonesia. Además el barco semanal que une Bira (Sulawesi) con Labuan Bajo (Flores) es la única forma “fiable” de unir las islas de Sulawesi y Flores sin realizar escalas. Pongo entre comillas lo de “fiable” por lo que narraré a continuación, pero si estás panificando unir estas islas en tu itinerario debes saber que no hay vuelos directos (aunque hay uno semanal en la vecina isla de Selayar los miércoles con una compañía de esas que están vetadas por la Unión Europea por peligrosas). La mayoría de gente vuela de Makassar a Bali y de ahí al aeropuerto de Komodo, pero es una opción realmente cara y poco eficiente. También hay un barco de Pelni que pasa cada 2 semanas más o menos, pero es complicado conocer cuando pasará si planificas con mucha antelación (Pelni suele publicar sus horarios un mes o mes y medio antes de la salida y sus horarios están siempre sujetos a cambios de última hora).

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La Playa de Bira (Indonesia, Sulawesi)

La playa de Bira es un pequeño pueblo turístico del sur de Sulawesi, bueno, en realidad el pueblo es Bira y su playa es el objeto turístico por excelencia de la zona. A diferencia de otros lugares turísticos de Indonesia, esta playa es un lugar turístico mayoritariamente local, ya que por su cercanía a Makassar es usado por los habitantes de esta gran ciudad como lugar de descanso semanal. Eso significa que durante los fines de semana va a estar atestada de gente y de lunes a viernes será un lugar tranquilo. Elige bien cuando quieres visitar este sitio, ya que el cambio es como del día a la noche.

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Crónica: Argentina (VII)

21/03 – Fiordos patagónicos

El barco parte con 2 horas de retraso. Pese a haberme despertado muy pronto para verlo salir, no lo consigo ya que coincide la hora de la salida con el desayuno. El desayuno estuvo bastante bien, hacía presagiar unas cuantas comidas buenas y abundantes.

Después de desayunar, reunión informativa en la que nos dan una mala noticia: el barco va con retraso y no podemos llegar a ver el glaciar Amalia esta tarde. A cambio nos llevarán mañana a ver otro glaciar, el Iceberg, que “dicen” que es mejor. No dicen nada de Puerto Eden, pero preguntamos a la chica que hace de portavoz/animadora del barco y nos comenta que no se desembarcara y que nunca se hace. El resto de la historia ya es conocida en este blog.

Bastante cabreados subimos a cubierta a ver el espectacular paisaje mientras leemos o jugamos a las cartas. La navegación es muy tranquilas, son aguas interiores sin la más mínima perturbación. El momento álgido del día llega cuando el barco se encuentra frente a frente con el paso White, el lugar más estrecho que atravesaremos. Apenas 4 o 5 metros más ancho que el propio barco. La maniobra se realiza a muy poca velocidad ya que requiere una precisión altísima para no encallar.

La verdad es que el paisaje es alucinante: glaciares colgando de los cerros, volcanes nevados, territorios vírgenes por doquier… Todo ello acompañado de divertidos delfines que juegan con el navío e intrépidos cormoranes que nos saludan a nuestro paso. Y por si fuera poco, las negras aguas de los fiordos impregnándolo todo de un halo místico.  Son negras debido a que la piedra madre es de origen volcánico. Cuando están muy tranquilas, estas aguas se convierten en un espejo.

La hora de la comida nos saca de nuestro trance. Una voz odiosa grita en varios idiomas los grupos que deben ir a comer en ese momento. Mucho más allá de la discriminación que resulta darle el privilegio de comer antes (y elegir antes) a quienes han pagado más, en un ferry que navega por un lugar de estas características, deberían de tener un poco de miramientos a la hora de hacer sonar aquella endemoniada megafonía. Esta vez la comida no está buena y apenas como nada. Además, al comer en el último turno, la posibilidad de pedir otro plato es nula ya que pronto cierran las colas del buffet. Para las próximas veces hay que tratar de llegar corriendo al comedor.

Después de comer, en vez de ir a la cama, como nos apetecía, le dimos una oportunidad a la película que habían anunciado. No estuvo mal, aunque el cine chileno no me ha cautivado. La película se llama Chacabuco (o algo así) y está ambientada en una ciudad de los fiordos (que bien podría ser Puerto Eden). Para ambientarse y hacerse una idea de los lugares que se recorren en el barco, puede ser interesante (aunque dudo que la película se pueda conseguir fuera de Chile).

Por la tarde más de lo mismo: leer, charlar, conocer gente, admirar los paisajes… La esperada cena (no había comido nada desde el desayuno), estuvo bastante bien, el pan todavía no estaba duro y la lasaña era pasable. Estábamos un poco cansados, por lo que decidimos irnos pronto a la cama.

22/03 – El glaciar Iceberg

Por la mañana a primera hora, a las 6 más o menos, me levante entre sueños para tratar de ver Puerto Eden. Todo estaba oscuro, negro. Y en cualquier lugar donde hubiera un punto de luz, una espesa niebla se encargaba de cegar la visión desde el barco. No fue justo que no nos dejaran desembarcar, que no esperara el barco hasta las 8:30 como estaba previsto. Me da la impresión que dejamos de ver algo bastante interesante desde un punto de vista sociológico y antropológico.

Justo después del desayuno y la charla informativa, nos enteramos debido a las carreras y a los gestos de la gente (porque para esto no utilizan la megafonía) que nos estamos acercando al glaciar Iceberg. Se trata de un glaciar parecido al Perito Moreno, pero que muere en contacto con el agua, no avanza, no trata de llegar a la otra orilla para hacer un puente de hielo. Sin embargo, es muy grande, de unas dimensiones bastante impresionantes incluso navegando en un barco tan grande como el nuestro. El ferry apenas se acercó. Se debió quedar como a 2 kilómetros del glaciar y dio media vuelta. El tiempo suficiente para hacer decenas de fotos desde todos los ángulos.

Impresionados regresamos al pub dónde proseguimos nuestras charlas y lecturas. Interrumpidos nuevamente por la horrenda megafonía, bajamos a comer y después hubo una buena siesta.

Ya bien entrada la tarde, empezamos a planificar la ruta para evitar tener que pasar un solo día más en Chile. Nuestra ruta original realizaba el cruce de los 7 lagos por el lado chileno y luego entraba desde San Martin a Pucon para subir al Villarrica y visitar Santiago y Valparaíso. Nos pareció que debíamos abandonar Chile, ya que no nos gustó nada el trato de la gente y, además, el nivel de precios era exageradamente alto. Por ello planeamos volver directamente desde Puerto Montt a Argentina. También hablamos con los chicos catalanes y convenimos vernos en Mendoza dónde quizá quedaríamos para alquilar un coche en la zona de Salta para poder recorrerla con mayor comodidad.

Por lo demás, fue un día sin mucha historia, empezábamos a cansarnos del paisaje. No es lo mismo poder disfrutar de la naturaleza a tu aire que hacerlo al ritmo de un cansino ferry “animado” por una maleducada. Estoy seguro que si hubiéramos podido estar en ese mismo entorno con nuestros kayaks recorriendo los fiordos tranquilamente, hubiéramos podido estar una semana viendo el mismo paisaje sin cansarnos en absoluto.

 

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Ferry de Navimag: Los videos

Para cerrar el capitulo “Navimag” (de momento), presento a continuación unos cuantos videos que grabamos y que muestran las instalaciones del ferry. Los videos han aparecido bastante movidos debido a que estan grabados con un telefono movil y que durante su grabación me encontraba caminando por el barco.

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Ferry de Navimag: demasiadas mentiras

La experiencia de navegar con la compañia Navimag fue realmente desastrosa y por ello va a ser lo primero que cuente de nuestro viaje a Argentina.

Antes de nada trataré de explicar cuales eran mis expectativas y la razón por la que elegí hacer el crucero. Mi ruta de 30 dias por Argentina incluia 2 puntos bastante distantes que tenian que ser unidos: Calafate y Bariloche. Tenia 3 alternativas: bus (la mas barata, pero incomoda y un poco lenta), avion (opcion más cara, pero rapida) y el barco de Navimag (la mas cara y la mas lenta, pero a cambio de pasear por uno de los parajes mas inaccesibles del continente). Elegí la tercera ya que en el programa de la compañia se presentaba un programa de actividades muy interesante: charlas, conferencias, la visita del poblado nativo de Puerto Eden, la visita al glaciar Amalia, avistamiento de colonias de cormoranes, leones marinos e incluso ballenas y, por supuesto, la propia contemplación de los fiordos patagonicos. Dicho así parece muy interesante, ¿verdad? Además, para algunas de estas actividades se requiere ir en temporada alta, puesto que en temporada baja se suspenden, así que puestos a elegir, elegimos pagar algo más y así poder realizar el programa completo.

Pues bien, voy a adelantar que ni nos dejaron desembarcar en Puerto Eden, ni pudimos ir al Glaciar Amalia, ni avistamos cormoranes ni leones marinos. Además el programa previsto se incumplió sistemáticamente desde el primer momento cuando embarcamos en Puerto Natales con varias horas de retraso, hasta el último cuando llegamos a Puerto Montt con el retraso acumulado en la salida. Las charlas y los documentales no tenian la calidad pagada ni por asomo, ya que quien se encargaba de todas las tareas de “animación” era una señorita, que, con todos mis respetos, no tenía ni el nivel ni la templanza suficiente como para estar en el lugar que ocupaba.

Pero vayamos con la cronologia de los hechos para entender mejor cual es la dinámica de funcionamiento del ferry de Navimag:

– El dia indicado a la hora prevista llegamos a Puerto Natales. La primera sorpresa fue comprobar que el barco todavia no había llegado y que había un cartel indicando claramente que el barco partiria con un retraso de 2 horas. Esperamos hasta la hora indicada, pero todavia se retrasó más. Tendríamos que haber embarcado a las 21:00 y terminamos embarcando cerca de las 00:00 y no nos pudimos acostar hasta la 1:00. Se suspendió la pelicula prevista en el programa. Sin embargo, se visionó el video de seguridad y se dió la charla de bienvenida prevista para el día siguiente, aún a pesar de que la mayoría de los pasajeros habían optado por irse a la cama y los que quedabamos estábamos tan cansados que a penas podíamos atender a las explicaciones (lo cual me parece una irresponsabilidad por parte de la empresa).
– En esta charla ya nos anunciaron que no se realizaría el desembarco en Puerto Eden y se dejó caer que se visitaría “un glaciar”, sin precisar cual. Nos extrañó, pero estabamos tan cansados que decidimos irnos a dormir.
– A la mañana siguiente puse el despertador a las 6 de la mañana que es cuando el barco debería haber zarpado, pero no lo hizo hasta las 8:00. Esto provocó un retraso inicial de 2 horas respecto a la marcha del barco los próximos días.
– Ese mismo viernes deberíamos haber navegado por el canal del glaciar Amalia para su avistamiento, pero debido a la mala planificación de los tiempos de salida, el capitan decidió no acercarse debido a que hubieramos llegado de noche (según su propia versión de los hechos). Hay que recordar que esta visita solo se realiza en temporada alta y que la temporada alta es sensiblemente más cara que la temporada baja. A cambio, el domingo visitariamos el glaciar Iceberg en el campo de hielo norte.
– Tratamos de hablar sobre estos asuntos con la chica encargada de las actividades. Nos dijo que en el programa se dice que se visitará un glaciar y no habla de cual y que nunca en la vida se había permitido desembarcar a pasajeros en Puerto Eden. Todo esto sin dignarse a mirarnos a la cara y de muy malos modos. Evidentemente mentía, ya que nosotros teníamos un programa y por todo el barco había carteles anunciando el desembarco en Puerto Eden y hay algunos relatos en Internet que lo confirman. Fuimos a hablar con el capitan que nos dijo que había sido decisión de la empresa, nos aclaró que no se visita el glaciar Amalia “porque el sol se pone muy pronto en esta época del año” (¿y para que me hacen pagar temporada alta, entonces?) y que ibamos a llegar a Puerto Eden demasiado pronto y que todavía sería de noche y que como no podríamos ver nada era tontería bajar (y pienso yo, “si llegamos demasiado pronto, ¿no podríamos esperarnos allí un rato?”).
– El viernes fue el primer día que teníamos comidas a bordo. Estas comidas se programaban en dos turnos (esto no lo avisa nadie), dejando prioridad a los que tienen las habitaciones tipo A y AA (las más caras) y luego a las tipo C (literas baratas). Ese turno se invirtió el sábado, justo antes de salir a la zona oceánica, que suele ser un bastante movida. Mi teoría es que ese día nos hicieron comer antes a los “pobres” porque justo la tarde esa que sales a mar abierto es el único momento en el que se pueden avistar ballenas y durante el segundo turno es ya de noche. Es decir, que si permitian que cenaran antes los de las cabinas y se avistaban ballenas justo en ese momento, se lo perderían ellos, mientras que si estabamos cenando los de las literas, nos lo perderiamos nosotros. Fue casualidad quizá, pero justo se avistaron 2 ballenas en el momento en el que estabamos cenando los de tipo C. Aunque yo ya he empezado a dejar de creer en las casualidades… Ningún otro día se invirtió el orden de las cenas.
– El sabado por la mañana, a las 6:00 atracamos en Puerto Eden. Se bajaron los pasajeros que tenían este destino como final de trayecto y al resto ni nos avisaron. Yo me puse el despertador a esa hora para ver como era aquello y no pude ver absolutamente nada, ya que era totalmente de noche. El barco zarpó de Puerto Eden aún siendo de noche.
– El domingo por la mañana a primera hora fuimos a ver el glaciar Iceberg. Nada espectacular. El barco se quedó a mucha distancia del glaciar, por lo que lo tuvimos que ver a través de prismáticos para apreciar el color azulado. Es como ver el Perito Moreno desde el mirador que se encuentra en la carretera.
– Ese día se supone que deberíamos haber avistado una colonia de cormoranes y leones marinos. No vimos nada. Nosotros no habiamos realizado la navegación por el canal Beagle en Ushuaia porque pensamos que ya veríamos leones marinos y cormoranes en el ferry… pues nada, nos quedamos con las ganas.
– Justo cuando estabamos llegando a Puerto Montt (sobre las 11:00) hubo una urgencia médica a bordo. Una mujer miembro de la tripulación tuvo un problema (no se nos explicó cual) y ante la inexistencia de medicamentos a bordo y de personal competente (sólo un enfermero viaja a bordo), tuvo que ser transladada a tierra antes del atraque del barco en un espectacular dispositivo con helicopteros y lanchas motoras incluidas. No quiero pensar que hubiera pasado si esto pasa en al
ta mar
.
– El lunes deberíamos haber desembarcado a las 8:30, pero terminamos haciendolo sobre las 12:00, por lo que se retrasaron todos nuestro planes.
– Fuimos a la oficina de Navimag a poner una queja. La responable de la compañia nos trató muy amablemente, pero básicamente nos dijo que estábamos perdiendo el tiempo ya que esto no es Europa y que aquí la publicidad no es vinculante. De todas formas, pusimos la queja en un libro de reclamaciones repleto de ellas.

En definitiva, la experiencia de navegar por los fiordos patagónicos nos la hizo desagradable una empresa, Navimag, que se comportó de forma totalmente desconsiderada hacia sus clientes que son quienes les dan de comer… perdón, olvidé que se trata de una empresa subvencionada que genera pérdidas, que después de denunciar a otra empresas que cobraban precios razonables (y perder) y poner todos los medios para evitar que los extranjeros viajen en otras compañias, ahora se aprovecha del propio estado. Todo un ejemplo de gestión.

Si hay interés, en los próximos días contaré como es el barco por dentro, mostraré videos, fotografías, panfletos y demás. Os explicaré todo lo que teneis que saber sobre este ferry.

 

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Crónica: Viaje a Senegal (IV)

7/4 Viaje Infernal

Nos levantamos pronto. El plan era coger las mochilas y salir a la calle a buscar un taxi para Dakar. Queríamos ir bien pronto a Dakar para comprar unos pasajes para el barco del próximo martes que va de Dakar a Ziguinchor (Casamance) y luego irnos hacía Saint Louis. El plan había surgido la noche anterior viendo las posibilidades que teníamos. La otra opción era dejar Saint Louis para el regreso y adentrarnos por carretera hasta Tambacounda. Sin embargo, todo lo que habíamos leído de esa carretera nos hacía plantearnos la conveniencia de hacer un viaje tan pesado tan pronto. Decidimos que mejor sería visitar primero la Casamance y luego ya adentrarnos en el país.

Salimos del hotel después de desayunar (por medios propios, el hotel no ofrece desayunos). Andamos por la calle polvorienta que la noche anterior se nos antojaba oscura y misteriosa. A la luz del día, aparecía una calle normal y corriente, de casas bajas con la fachada blanca, muy parecida a algunas calles de mi infancia. Nos dirigimos hacía la carretera, dónde abordamos un taxi que además del taxista era co-pilotado por un amigo suyo. Nuestro pobre francés nos sirvió para decirle que queríamos ir al puerto dónde se coge el ferry, pero un fallo en la pronunciación del destino del Ferry “Gore” provocó que el taxista se confundiera y empezara el recorrido en dirección contraria, hacía N’Gor. Ya habíamos negociado el precio y habíamos recorrido un par de kilómetros cuando le dijimos al taxista que por ahí no era, que no nos habíamos entendido. Cuando comprendió que queríamos ir a Dakar, mucho más lejos de N’Gor, nos pidió más dinero por llevarnos (claro, él se había hecho a la idea de sacar mucho dinero por muy poco). Nos negamos y regateamos hasta volver a conseguir el trayecto por el mismo precio. El amigo del taxista, que supongo que iba dirección N’Gor, se bajó del taxi con una sonrisa de oreja a oreja y haciendo gestos de despedida con la mano. Nosotros proseguimos el trayecto.

Tardamos bastante en entrar en Dakar, hay mucho tráfico en la gran ciudad y encima está todo lleno de obras casi perpetuas. El taxi nos dejó en una rotonda del centro de Dakar dónde se encuentra la estación de ferrocarril y la entrada a los muelles desde dónde parte el barco a la isla de Gore. Pagamos al taxista (2000 CFA) y nos apresuramos a caminar los 200 metros que hay hasta el lugar dónde venden los tickets para ir a Ziguinchor.

La taquilla estaba cerrada, pero un simpático y amable vigilante nos hizo el favor de llamar a alguien de dentro para que abriera la ventanilla para nosotros. Medio en inglés medio en francés le dijimos a la chica de la taquilla que queríamos comprar dos pasajes para el próximo barco en una de las cabinas. Existen 3 clases de billetes: los caros, dónde 4 personas comparten una cabina con 2 literas de 2 camas cada una y un pequeño baño; los medios, dónde en una sala común hay un montón de camas sin ningún tipo de separación fija y compartiendo todos los baños y duchas; y los baratos, que se sitúan en la misma sala que los medios, pero que sustituyen la cama por una butaca frente a un televisor. Los caros son impensables para la mayoría de Senegalés, a pesar de que para ellos las tarifas son sensiblemente más baratas. Nosotros elegimos el más caro pensando que el resto de acomodaciones podrían ser muy cutres y nos equivocamos. Pagamos 57000 CFA por los pasajes.

Miramos el mapa y nos situamos. Calculamos que la “Gare Routiers” dónde coger el primer transporte hacía Saint Louis no debía estar lejos. Efectivamente, un paseo de 10 minutos bastaban para llegar. Durante ese corto trayecto pasamos por una calle desierta, paralela a la estación de trenes y a un complejo militar, dónde asustaba la posibilidad de que un coche parara y te secuestrara, nadie sabía dónde estábamos ni dónde nos dirigíamos, nada. Ese temor era fruto de nuestro desconocimiento. Tras haber estado en Senegal, incluso teniendo en cuenta que Dakar es lo más peligroso que hay en el país, no creo que sea muy probable que alguien fuerce una situación de violencia. También tuvimos que atravesar las vías del tren cruzando un pequeño muro derruido, dónde montones de gente se agolpaban vendiendo y comprando algo que todavía no he logrado saber que es.

La gare routiers es un caos. Es un caos que en el fondo guarda algún tipo de orden. Eso sí, la primera vez que llegas te puedes volver loco buscando entre los distintos tipos de transportes y los distintos destinos. Básicamente, por carretera, en Senegal puedes desplazarte de dos formas: en Ndiaga-Ndiaye o en 7-plas. El Ndiaga-Ndiaye es una especie de furgoneta grande acondicionada para alojar en su interior a 32 personas, apelotonadas e incomodas, pero a un precio muy bajo. Además este tipo de transporte realiza muchas paradas, permitiendo subir y bajar gente en cualquier momento. Hacer un recorrido largo con uno de estos transportes es una verdadera locura. Por su parte, los 7-plas son grandes coches franceses (peugeot 504 mayoritariamente) supervivientes de la época colonial que transportan a 7 pasajeros y un conductor. Para realizar trayectos largos son la mejor opción, pues aunque son hasta 3 veces más caros que la Ndiaga-Ndiaye, no suelen parar a mitad, van más rápido y, sobretodo, son más cómodos. Ambos tipos de transporte parten cuando se han llenado o cuando no es previsible que vaya a llegar más gente para llenarlos. Dicen que existen otro tipo de transporte interurbanos, pero nosotros no tuvimos la oportunidad de utilizarlos.

Cuando te encuentras en un tumulto de gente, sin saber dónde quieres ir exactamente, ni como, ni siquiera sabes cuando irás o cuanto te quieres gastar, suceden cosas que no deberían pasar. Un hombre con una libreta se acercó a nosotros y nos preguntó dónde íbamos. Le dijimos que a Saint Louis y nos pidió que le acompañáramos. Nos llevó hasta una furgoneta blanca, repleta de gente, dónde un chico joven subido en el techo colocaba los últimos bultos que le habían lanzado los viajeros desde abajo. No pasó ni un instante y ya nos habían despojado de nuestras mochilas y estaban en lo alto de la furgoneta. Sin prácticamente tiempo para pensar, nos apuntaron en la lista y ya éramos oficialmente pasajeros de aquél transporte. Preguntamos cuanto tardaba hasta Saint Louis, pero no se si no nos entendieron o no quisieron entendernos. Nos dijeron “trois, trois” repetidas veces. Tanto nos daba que tardara 3 horas, como que llegara a las 3 de la tarde, nos pareció bien y subimos al Ndiaga-Ndiaye.

Íbamos sentados al final del todo, con la puerta abierta durante un buen tramo y un chico (“el revisor”) colgado literalmente de la puerta porque no cabía. Al principio pareció una experiencia interesante y hasta hacíamos bromas y nos reíamos. Nada más salir, el revisor nos cobró el trayecto. Los precios de estos transportes son oficiales, así que ahí no había negociación posible, pero el equipaje se pagaba aparte y ahí si que hay que negociar bastante. En esta ocasión fueron 5500 CFA
por todo (equipajes y nuestras dos plazas).

(continua)

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