Cabo Frío

Despertando de una siesta en una verdadera hamaca brasileña.
Despertando de una siesta en una verdadera hamaca brasileña.

Cabo Frío me ofreció una de las imágenes playeras más impresionantes de mi vida. Imagina una playa gigantesca, de esas que entre el paseo marítimo y el agua hay al menos 150 o 200 metros e imagina ahora que la playa es tan larga que se pierde en tu horizonte. Bien, pues ahora llénala de gente de tal manera que mires dónde mires encuentres una persona bañándose, paseando o simplemente tomando el sol. Esa es la estampa que nos encontramos en Cabo Frío cuando fuimos.

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