Crónica: Argentina (I)

15/03 – De nuevo en Sudamérica

De nuevo volvemos a esta maravillosa tierra. Partimos del aeropuerto de Alicante por la tarde (15:35) y llegamos a las 10:30, tras una escala en Madrid, y dentro del horario previsto (casi 24 horas viajando). Hemos tenido suerte (o previsión de hacer nosotros la facturación en Madrid, recoger las maletas y volver a facturar), ya que a una familia entera que volaba desde Navarra le han perdido las maletas.

El vuelo intercontinental fue bien. El único problema fue una niña que lloraba intermitentemente y que no dejaba dormir a nadie en 5 metros a la redonda. Deberían segregar a los niños y acompañantes en una zona del avión para que la mayoría de los pasajeros pudieran descansar. Pero eso es otra historia.

Lo primero, nada más llegar a Buenos Aires es conseguir algo de dinero en moneda local. La única casa de cambio que encontramos nos da una tasa de cambio pésima (1 euro – 4’20 pesos) y no queríamos sacar dinero del cajero ya que llevábamos bastante dinero encima para cambiar. Así que finalmente pensamos que con cambiar 10 euros sería suficiente para sobrevivir hasta encontrar un banco en la capital. Nos dan por ellos 42$ (oficialmente la tasa de cambio en Marzo de 2008 estaba sobre los 4’90).

Preguntamos como llegar al centro y nos dicen que podemos tomar un colectivo. Suerte de haber llegado al Aeroparque (AEP) y no a Ezeiza (EZE), que está mucho más lejos y es más caro salir de allí. Tomamos el bus sin problemas (1$ x 2). Desde el mismo colectivo vamos observando la ciudad. La primera impresión nos recuerda a París. Nos parece una ciudad mucho más moderna de lo que es cualquier otra de las que hemos visitado en Sudamérica.

Llegamos al hostel que habíamos reservado a través de Internet: Downtown Mate Hostel. El precio era el mismo si lo reservabas en Internet o si lo reservabas allí mismo. El hostel está muy céntrico, pero el edificio está bastante “destartalado” por dentro, aunque limpio y aseado por dentro. No tienen ninguna habitación preparada, por lo que nos dicen que si queremos podemos volver después de comer. Dejamos las mochilas y nos marchamos a buscar una oficina de cambio y a comer.

Vamos directamente hasta una oficina del Banco Ciudad que nos han recomendado los chicos del hostel. Se encuentra en la avenida Córdoba en el numero 675 y tiene la particularidad de que es el único banco abierto hasta las 5 o las 6 de la tarde entre semana y también los fines de semana. Además la tasa de cambio es estupenda. Nosotros cambiamos 1000 euros por 4920 pesos. Nuria se quedó un poco intranquila por un folleto que leyó en el que se advertía sobre ciertos billetes “truchos”.

Empezamos a andar por la calle Florida. Ese fue nuestro primer contacto real con Argentina, o debería decir con Buenos Aires, no se. El caso es que nos la recorrimos entera, de cabo a rabo, hasta llegar a la avenida de Mayo, buscando un lugar donde comer. Cuando casi estábamos desesperados, encontramos un magnifico lugar: el restaurante del hotel Argentina. Por 21$ en total comemos dos personas el plato del día (pasta o carne) y bebemos una coca-cola de medio litro. Increíble. Lo malo de esto es acostumbrarse a precios tan ajustados, luego vendrían los sustos.

Regresamos al hostel y nos hacen esperar muchísimo. Todavía están limpiando las habitaciones. La frase del momento es “en África dicen que el tiempo mata, pero aquí tampoco es que se maten mucho”. En fin, tenemos ganas de visitar la ciudad, pero tampoco nos vamos a agobiar tan rápidamente: la prisa se deja en Europa. Pagamos el hostel (49$) por una habitación de 4 camas dónde estamos solos.

En cuanto nos dejan, salimos a la calle buscando un colectivo que nos lleve al cementerio de la Recoleta. Para tomar el colectivo tenemos nuestro primer impacto con la realidad: hay que conseguir monedas para viajar, sino no viajas. Y no fue fácil. Tuvimos que ir a un Carrefour (sí, hasta aquí llega Carrefour) y comprar una botella de agua (3$) y además pedir que nos devuelvan en monedas.

Tomamos el colectivo (2 x 0’90$) y llegamos a Recoleta. Casi nos pasamos de largo. La zona de enfrente del cementerio estaba llena de gente. Visitamos la zona y el cementerio. Tuvimos un poco de suerte, ya que nos pudimos enganchar a un grupo guiado, pero luego lo perdimos. El cementerio en sí es una visita obligatoria en Buenos Aires, aunque a mi me pareció más impresionante el cementerio monumental de Milán.

Después de la visita del cementerio, visitamos también el mercadito de souvenirs y artesanía que se monta muy cerca de allí, para finalmente acabar imitando a los porteños que llenaban los parques cercanos tomándose un mate y charlando con los amigos.

En vez de regresar, tomamos un bus (2 x 0’90$) que nos deja en la avenida Corrientes, pero muy lejos del centro, así que decidimos acercarnos en el “subte”, el metro de Buenos Aires. Segundo impacto con la realidad cotidiana: no pagamos para viajar, las puertas están abiertas.

Buscamos una obra de teatro interesante y a buen precio, pero no encontramos nada excepto un musical sobre Madonna al que estábamos dispuestos a ir si no hubiera sido por una desagradable cena. Nos metimos en el primer lugar que encontramos para cenar y pedimos unas hamburguesas y unas coca-colas, además de un buen postre. La cena nos salió cara (61$) ya que cuando en Buenos Aires dicen “hamburguesa 6$” es una hamburguesa dentro de un trozo de pan, sin más, si le añades “condimentos” los pagas y eso yo no lo sabía y nos cobró por esos condimentos 8$. Salimos bastante enfadados de ese lugar (por cierto, el lugar se llama cafetería Vesubio y está en la avenida Corrientes 1181, lo digo para que no vayáis).

Entre el enfado, que era tarde y que estábamos agotados, decidimos no ir hoy al teatro (total, para dormirnos) y dejarlo para cuando regresemos a Buenos Aires. Nos vamos hacia nuestro albergue cuando nos encontramos con un espectáculo de una especie de telepredicador que ocupaba toda la avenida 9 de Julio. Nos pareció sociológicamente interesante, pero lo dejamos correr.

Nos acostamos a las 22:30, bastante pronto, puesto que el despertador marca las 4 de la mañana, ya que el vuelo hacía Ushuaia es a las 6. Suerte que ese día cambiaron la hora y nos dejaron dormir un poquito más.

Gastos del día:
2$ bus desde AEP al centro (2 personas)
49$ hostel (2 personas habitación 4 camas)
21$ comida
3$ botella de agua
3’6$ 4 buses (para ir a recoleta)
61$ cena

Total: 139’6$

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