Crucero Bloggers: La vida abordo (I)

Aunque ya habíamos viajado en crucero anteriormente, nunca lo habíamos hecho en un barco de estas características. Me refiero especialmente a tres elementos que lo distinguen de otros cruceros que hemos realizado:

1) El lujo, entendido como la abundancia de cosas no necesarias.
2) La duración, ya que nunca habíamos estado a bordo de un barco más de 4 días.
3) El tamaño del barco, enorme comparado con los barcos (de crucero o no) que hemos tomado en nuestra vida.

Para empezar a explicar como es viajar en un crucero de este tipo, debo empezar explicando como es el recibimiento. Imaginaos, después de realizar un check-in como el de un aeropuerto, aunque mucho más ágil y menos paranoico, subes al barco y en la misma entrada, en una sala decorada en todos rojos y dorados, te encuentras a una veintena de personas de la tripulación vestidos con sus trajes de trabajo y dispuestos en fila, sonriéndote y dándote la bienvenida. Es nuestro caso no tuvimos mucho tiempo de reaccionar, ya que como llegábamos tarde, Fátima, la chica que organizó todo el viaje, nos llevó rápidamente a la sala de reuniones dónde nos dieron una charla de bienvenida la gente de Logitravel y MSC Cruceros.

Imagino que con esto cualquiera se puede hacer una idea de como es el resto del crucero. Podría mirar el mapa del barco y detallaros los muchísimos bares y restaurantes que hay, o decir que hay un gimnasio y un spa, o comentar que para un máximo de 3000 pasajeros hay 1000 personas de tripulación, pero eso lo puede encontrar cualquiera leyéndose el programa de la naviera. Yo sólo os voy a contar como me impresionó el pasillo de la planta 12 dónde teníamos nuestro camarote. Interminable, miras hacia el fondo y lo único que ves es pasillo, igual que si miras las vías del tren que convergen en un punto, así es ese pasillo. Impresionante.

Nosotros nos alojamos en un camarote con balcón en la planta 12. No todos son así, aunque sí la mayoría en el MSC Orchestra. Al tener balcón, la habitación tenía una luminosidad envidiable y unas vistas increíbles del mar y de los puertos en los que atracaba el barco. La habitación es como la de un hotel 4 estrellas. A mi me recordaba mucho a los hoteles Husa: moqueta en el suelo, muchos espejos, una cama muy grande (aunque en realidad son dos pequeñas juntas), un armario suficiente con caja fuerte gratuita… Lo único que flojea un poco es el baño, que aunque cumple con su función, resulta un pelín pequeño (tiene ducha, no bañera, eso sí que hubiera sido un lujo). Otra cosa que me llamó la atención es que a pesar de que las paredes no eran muy anchas ofrecían un aislamiento sonoro suficiente. De hecho nuestra habitación tenia una puerta que comunicaba con la habitación de Maria Luisa y Marcos y nunca tuvimos problemas de ruidos. El resto de habitaciones no las vi, así que no puedo juzgar.

En cuanto a los servicios abordo, la mayoría son de pago: peluquería, masajes, etc. Los precios son un poco altos para el nivel habitual en España, por lo que no hicimos uso de ninguno de ellos. El resto de servicios tipo minigolf, gimnasio, piscina… son gratuitos, pero tampoco los usamos mucho ya que ¡¡no teníamos tiempo!! Aunque parezca mentira, sólo fuimos un día a la piscina y la verdad es que en la piscina no pusimos ni un pie, estuvimos casi una hora metidos en el jacuzzi. El tiempo vuela y más si tienes cosas que hacer. Supongo que si vas por tu cuenta, sin un grupo de gente con la que te reúnes cada día para ir a realizar charlas y excursiones, tendrás mucho tiempo para hacer este tipo de cosas. Nosotros lo único que no faltamos casi ningún día fue al teatro, al que le dimos una nueva oportunidad cada día hasta que nos dimos cuenta que era inútil. Sinceramente, no nos gustó ningún día, salvo actuaciones puntuales.

Compartir es el mejor agradecimiento