
¿Nunca has dicho «ahí no vuelvo» después de un viaje que salió todo menos bien? Quizás pensaste que aquel destino de ensueño te regalaría momentos inolvidables y, vaya si lo hizo, pero por las razones equivocadas. Porque no todo es color de rosa en el mundo de los viajes, y hay lugares que se nos atragantan tanto que juramos no volver a pisarlos.
Si alguna vez has soñado con subir el Everest, deja que te cuente algo: la cola para llegar a la cima parece la de un Black Friday en la tienda de Apple. No solo tienes que luchar contra la falta de oxígeno, sino también contra hordas de montañeros que, al igual que tú, querían una foto para Instagram. «Ahí no vuelvo» es lo más bonito que se puede decir tras una experiencia así.
Islandia, con sus paisajes de otro planeta, también tiene su trampa. En Reynisfjara, esa playa de arena negra espectacular, las olas tienen el mal vicio de llevarse turistas como quien recoge conchas. Un descuido, y terminas convertido en parte del paisaje submarino. Y claro, cuando un lugar tiene fama de peligroso, uno piensa «ahí no vuelvo», por pura supervivencia.
Japón es otro destino que enamora, pero pregúnta a los lugareños y muchos te dirán que están hasta arriba de turistas. Kioto, con su encanto tradicional, se ha convertido en un desfile constante de viajeros en kimono de alquiler. La experiencia auténtica se diluye entre empujones y colas interminables. Lo mismo en Tokio: templos abarrotados, trenes repletos y locales que solo quieren que te vayas ya. «Ahí no vuelvo», dicen algunos, hartos de tanto gentío.
No todo lo que brilla es oro en las Islas Vírgenes Británicas. Con la llegada de los cruceros, la paz del paraíso se convierte en un bullicio de chancletas y protectores solares. Si buscas relajarte y terminas esquivando hordas de turistas en bermudas, la frase «ahí no vuelvo» sale sola. Y en Kerala, India, la promesa de un retiro espiritual se ve empañada por desastres naturales y un crecimiento turístico sin control. Cuando el caos supera al nirvana, más de uno decide no regresar.
En Italia, Agrigento ha sido nombrada capital de la cultura en 2025, pero hay un pequeño problema: el agua. Entre sequías y cortes constantes, los turistas descubren que ducharse es un lujo y no una garantía. Si a eso le sumamos la ola de turistas que llegará con el título, es fácil imaginar a más de uno exclamando: «ahí no vuelvo».
Y cómo olvidar a nuestra querida Barcelona, donde los turistas son amados y odiados a partes iguales. Entre los precios inflados y la lucha diaria por encontrar un rincón sin selfis en la Sagrada Familia, no faltan los que terminan con ganas de decir «ahí no vuelvo». No es que la ciudad no sea maravillosa, es que el turismo masivo puede convertirla en una carrera de obstáculos.
Si alguna vez has salido de un lugar pensando que, por muy bonito que sea, no volverías ni aunque te pagaran el billete, bienvenido al club. Porque en el fondo, viajar también es aprender dónde están esos destinos que, aunque hayan sido inolvidables, es mejor dejar en el recuerdo. Y tú, ¡cuál es tu «ahí no vuelvo»?
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Tema principal: Truth and Beauty por audiotechnica (ccmixter)
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