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Las termas de Bucarest son un paso intermedio entre un parque acuático y las termas típicas e históricas que puedes encontrar en Budapest.


Quizás puedas pensar que me he equivocado en el título y que quería hablar en realidad de las termas de Budapest. No, de esas ya se ha hablado mucho y hoy me gustaría descubrirte lo mejor que tiene la capital de Rumanía: las termas de Bucarest.

En general el ambiente es familiar y distendido, muy buen rollo.

A diferencia de las termas de Budapest que tienen cientos de años y una larga tradición, el complejo termal Therme Bucaresti es muy nuevo, tanto que se inauguró hace exactamente un año. Por eso, su arquitectura interior no tiene nada que ver con las termas de Budapest, sino que te recordarán más a un vivero. Y es que, además de las actividades acuáticas, el mismo complejo alberga el mayor vivero de Rumanía.

Los vestuarios son nuevos y hay limpiadoras constantemente limpiándolos. Son vestuarios mixtos pero hay cabinas para cambiarse.

Las termas de Bucarest son las termas más grandes de Europa. El conjunto de edificios dónde están situadas es tan grande que han tenido que llevárselo a un polígono industrial a las afueras de la ciudad, más lejos que el aeropuerto. Pero no te preocupes, que no vas a tener que pagar un taxi para ir, porque para acceder a las termas existe un autobús gratuito que va haciendo distintas paradas y unos 40 minutos después te deja en la puerta. Los lugares de paso y horarios están en su web, pero no te fíes mucho de los mismos, salvo del primero y del último de cada día.

En esta zona de tumbonas te puedes relajar después de un rato de toboganes.

Una vez llegas a las termas te encontrarás con un gran hall dónde tendrás que comprar las entradas. Existen muchas opciones, desde visitar las termas unas pocas horas (poco recomendable) hasta visitarlas durante todo el día. Pero lo más importante es que dentro de las termas hay 3 ambientes diferenciados:

  1. Galaxy: se trata principalmente de un parque acuático indoor con toboganes y demás. También tiene algunas piscinas de agua caliente a diferentes temperaturas, posibilidad de salir al exterior, algunas saunas húmedas y un restaurante dónde hay comida a precios razonables (un poco más cara que en la ciudad, pero aceptables). Es la zona más económica y se permite la entrada a niños.
  2. The Palm: Tiene lo mismo que Galaxy, excepto el parque acuático y su razón de existir: sin niños. Los niños tienen prohibida la entrada aquí y eso permite disfrutar de una experiencia mucho más relajante. El nombre es porque hay un bosque de palmeras dentro.
  3. Elysium: Es la zona más exclusiva. Es la única parte del complejo que tiene saunas secas y la idea es que se trate de un remanso de tranquilidad y exclusividad.

Cuando pagas para una categoría puedes ir a cualquier categoría inferior gratis y entrar y salir tantas veces como quieras (entre las categorías, no fuera del complejo). Sinceramente, no creo que valga la pena pagar por Elysium, pero sí por The Palm.

La zona de The Palm es muy bonita y sin niños es posible hasta relajarse en uno de los sofás y hacer una buena siesta como fue el caso.

Por cierto, para lo de pagar han inventado un sistema muy interesante: te ponen un reloj que abre las puertas, tanto las de tu taquilla como las de las diferentes áreas. Si entras por ejemplo en Elysium y solo habías pagado The Palm, automáticamente el reloj anotará la diferencia que tendrás que pagar a la salida. Lo mismo pasa con la comida: en los restaurantes pagarás con el reloj.

Hay varios bares alrededor de las piscinas con precios razonables.

Hablando de los restaurantes: nuestra única experiencia negativa fue en el restaurante de la zona Galaxy. Planeamos comer sobre las 2 de la tarde y nos pasamos casi 1 hora esperando en la cola. Lo peor es que la cola no era tan grande, era simplemente la ineficiencia de los camareros lo que hacía ralentizar el proceso hasta niveles desesperantes. Así que trata de evitar las horas punta.

La gran piscina de The Palm está conectada con el exterior directamente y puedes disfrutar del calor del agua mientras te nieva sobre la cabeza. Espectacular.

En general, yo recomendaría visitar este lugar. En un mismo sitio puedes disfrutar de las dos caras de la moneda: diversión y relajación. Además en Bucarest no hay mucho que ver y este sitio tiene bastante encanto, especialmente si vas en invierno y fuera está nevando.

Lo que eché a faltar fueron las saunas. Había solo una sauna húmeda con sesiones programadas en la que te daban lodos, sales o chocolate para que te lo frotaras por el cuerpo.

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