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Entrevistamos a los autores de Viajando Vivo, un par de viajeros que encontraron el amor en el viaje y siguen enamorados de viajar. ¡Conócelos!


Ariel (Paraná, Argentina, 1992) y Celeste (Cordoba, Argentina, 1991) se conocieron cuando estaban a punto de iniciar su primer viaje y desde entonces no han dejado de viajar por todo el mundo en pareja. Les entrevistamos aprovechando el parón que están haciendo ahora mismo en Argentina para visitar a sus familias antes de que reinicien el viaje en enero.

Podéis seguirlos en su blog (Viajando Vivo), Facebook o Twitter.
Os conocéis en vuestro primer día de vuestro primer viaje, ¿cómo fue eso?

Nos conocimos en el free shop del aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires en diciembre de 2011, horas antes de tomar el vuelo que nos llevaría a nuestra primera aventura de un año por Nueva Zelanda, en el que el destino (o la coincidencia) nos haría sentarnos uno enfrente al otro en el avión. ¿Cómo nos conocimos? Un amigo de Celeste con el que coincidimos en un foro de viajes me reconoció por mi foto de perfil, y le pidió que me invitara a charlar con ellos (yo estaba solo). Ella se acercó a presentarse, me pregunto “¿Vos sos Ariel Matzkin?”, y 6 meses de idas y vueltas después (con muchos viajes de por medio) nos estábamos poniendo de novios.

En el paso de Thorong, en el circuito de annapurna nepal.

En el paso de Thorong, en el circuito de annapurna nepal.

En aquél primer viaje a Nueva Zelanda y Sudeste Asiático de un año en el que aprendisteis a viajar hay una frase que me intriga, ¿cuales fueron “las consecuencias del libertinaje”?

Nos fuimos a Nueva Zelanda con 19 y 20 años de edad, y carecíamos completamente de responsabilidad, madurez y noción del dinero. En poco más de un mes nos gastamos casi toda la plata que teníamos en fiestas y alcohol y aún no conseguíamos un trabajo estable. Cuando tocamos fondo, nos enfrentamos durante unas semanas a la difícil situación de no tener literalmente un dólar para gastar. Pedir ayuda a la familia no era una opción (somos igual de tercos), por lo que tuvimos que madurar a la fuerza, cortar las fiestas y salir a trabajar de sol a sol. En esas semanas considero que crecimos más que en todo el resto de nuestra adolescencia y aprendimos el valor del trabajo y del sacrificio, sobre todo una vez que pudimos estabilizar nuestra situación, ahorrar y poder seguir viajando.

¿Cómo habéis financiado los dos viajes?

Ambos viajes los financiamos de manera similar. Tanto a Nueva Zelanda como a Australia llegamos con dinero suficiente para un par de semanas o a lo máximo un mes y una vez allí trabajamos para ahorrar y poder viajar. Por supuesto, en nuestro segundo viaje ya habíamos madurado y desde el principio nos enfocamos en ahorrar para poder viajar por tiempo más largo. Por esa razón (entre otras) pasamos 9 meses viviendo y trabajando en el desierto australiano.

En un camino de la India

En un camino de la India

¿Cual es vuestro presupuesto mensual aproximadamente en los países que habéis visitado?

Viajar con ahorros significa que no hay un ingreso diario de dinero que contrarreste los gastos, por lo que nuestro presupuesto siempre es “lo menos posible”. En India, por ejemplo, gastábamos un promedio de USD150 por mes por los dos. En Malasia, en cambio, gastábamos el doble (USD300 por mes). En Australia, al vivir y trabajar en estaciones de servicio en el desierto, teníamos la comida y el alojamiento incluido en el contrato laboral, por lo que gastábamos menos de 200 dólares por mes entre los dos.

Lo nuestro no fue un año sabático ni un paréntesis en nuestra vida

Tras el primer viaje, volvéis para poner las cosas en orden en casa y volver a iros, ¿cual fue la reacción de vuestros familiares y amigos?

Fue difícil explicarles que lo nuestro no fue un año sabático ni un paréntesis en nuestra vida “normal”, sino que habíamos encontrado el modo de vida que más encajaba con nuestra forma de ser, el que más felices nos hacía. Fue difícil explicarles, y más difícil aún que lo entiendan, pero nos conformamos con que al menos lo acepten, y nos acepten a nosotros como viajeros.

Y os volvéis a ir sin pasaje de regreso… ¿cual es la diferencia a nivel psicológico de irse teniendo un billete de regreso e irse sin boleto de vuelta?

Para nosotros el boleto de vuelta es un límite. Representa el fin de un viaje, y reduce muchísimo las posibilidades, como tener escrito el final del cuento antes que el principio. Ir sin boleto de vuelta genera una especie de adrenalina derivada de la incertidumbre, una sensación de hermosa libertad que no se compara con nada. Es un “nos vamos, y no sabemos cuando (o si) volvemos”.

Visitando una escuela en la aldea de Palampur (India)

Visitando una escuela en la aldea de Palampur (India)

Os definís como minimalistas, ¿qué tamaño de mochila usáis? ¿cuanto pesa? ¿qué hay dentro?

Ariel usa una mochila de 65 litros que cargada llega a pesar entre 11 y 13 kilogramos, mientras que Celeste usa una de 45 + 10 litros que cargada pesa entre 9 y 11 kilogramos. Llevamos sólo lo esencial y necesario. Nos hemos acostumbrado a regalar lo que no nos hace falta, así sea ropa, maquillaje, zapatillas o una máquina de hacer yogurt (todos ejemplos reales). Algunas cosas que no nos pueden faltar por cuestiones de practicidad son una soga, una toalla de secado rápido, un libro electrónico, una cantimplora, un adaptador universal y un cargador portátil. En el peso de las mochilas incluimos el peso de nuestros equipos fotográficos, trípode y notebook.

Entre el primer viaje y el segundo median dos años, ¿cómo es volver al sedentarismo tras un aventura así? 

Ésta es una pregunta verdaderamente difícil de contestar. Volver siempre es complicado, tanto para el viajero como para la gente que lo está esperando. Nos invade una sensación de que no encajamos, aún más fuerte que antes de irnos.

En el caso de nuestra primera vuelta a casa después de un viaje largo, lo hicimos a sabiendas de que volveríamos a irnos. Volvimos porque necesitábamos estabilizarnos, terminar los estudios, volver a ahorrar y a preparar nuevos proyectos. Desde que pisamos el país sabíamos que lo hacíamos por 2 ó 3 años como máximo, y con ese tiempo límite como objetivo nos dedicamos cada a uno a trabajar a toda máquina para lograr nuestras metas, enfocamos toda nuestra energía en pos de nuestra próxima partida. Pero de todas formas no siempre era fácil volver a adaptarse a una vida rutinaria y sedentaria.

El entorno del viajero que regresa suele pensar que éste sufre de depresión (hasta le dicen “depresión post-viaje”), pero creo que no es así, creo que es más bien un dilema interno que se produce en la mente del viajero entre aceptar el estilo de vida que había abandonado e intentar encajar nuevamente entre sus amigos y familiares, o volver a sentir todo eso que sentía durante el viaje, toda esa alegría de estar vivo, todas esas ganas de vivir, de viajar, de ver, de explorar y de describir el mundo.

En Koh Nangyuan, Koh Tao (Tailandia)

En Koh Nangyuan, Koh Tao (Tailandia)

¿Cuales son vuestros próximos planes de viaje?

Por vez primera lo vamos a contar: ¡Nos vamos a Japón! Después de tanto tiempo viajando por el sudeste y el sur de Asia, es hora de seguir camino. En enero empezamos un viaje sin boleto de vuelta que nos llevara por Japón, China y Rusia, desde donde (tren transiberiano de por medio) entraremos a Europa, o al menos esa es la idea pero por supuesto, ¡nunca se sabe!

Tenéis un precioso artículo invitando a viajar, pero si aún así las personas al otro lado de la pantalla no se decidieran a viajar, ¿qué les podríais explicar de vuestra experiencia para animarles? 

Viajar nos enseña por sobre todas las cosas que la vida es mucho más simple de lo que te quieren hacer creer. Si algo no te gusta, cambialo. Si no estás cómodo donde estás, andate. Si tu trabajo te resulta tortuoso, renuncia. Vivir de una mochila nos enseña a ser minimalistas, no solo con las cosas, sino con todo aquello que nos genere una carga innecesaria o indeseada. Aprendemos a dejar ir, y a ser felices con lo que tenemos.

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Comentario

  1. ¡Qué bonita forma de vivir!

    Muchas gracias por compartir su experiencia, me alegro de saber que están bien. Deben saber que en NZ siempre tendrán un lugar donde quedarse. Tendrán refugio con nosotros. ¡Abrazos para ambos, buena suerte en sus próximas aventuras, Cele y Ariel!

    Jorge y Tania

  2. Hola ivan, me
    Encantan tus palabras y tu forma de ver mundo.. Viajo siempre que puedo, mi gran aventura fue un viaje de un año por el sudeste asiatico, donde te das cuenta de la cantidad de gente que tiene este estilo de vida que me encanta. No tanto preocuparse por la comida, el gymnasio, tener un cochazo e ir a la ultima moda. Desgraciadamente no creo que pueda repetir esta experiencia y me tengo que conformar con viajes de 15 dias al año.. disfruta mucho esta nueva aventura y mucha suerte.

    • Gracias Marta,
      ¡Seguro que surgirá la oportunidad de volver a hacer un gran viaje en el futuro! Yo mismo para este viaje he tenido que esperar más de 5 años.. y podrían haber sido más. A veces lo bueno se hace esperar 🙂
      Un abrazo