La vuelta al mundo con 1 dolar al día – Entrevista viajera

Una de las partes más interesantes de viajar es la gente que te encuentras durante el viaje. La mayoría de personas interesantes que conoces suelen ser gente del lugar que han vivido toda la vida en ese sitio, pero de vez en cuando te encuentras con un viajero con una historia demoledora. En esta ocasión nos encontramos con Robert Barret, un Australiano que se propuso el reto de vivir con un dólar al día y con el que mantuvimos esta conversación informal que con su permiso grabamos y transcribimos a continuación.

¿Cómo se te ocurrió este reto?

Yo quería viajar, pero no quería hacerlo de la manera convencional, quería ponerme unas reglas para hacer del viaje algo diferente. Es muy fácil dar la vuelta al mundo con aviones, podrías hacerlo en 24 horas si tuvieras el dinero suficiente. Lo complicado hoy en día es hacerlo sin dinero o con muy poco dinero.

Robert Barrett 5¿Y en qué consistían esas reglas?

Lo primero es que necesitaba que fuera algo muy económico ya que no disponía de mucho dinero ahorrado para iniciar mi viaje. Así que pensé que durante mi viaje debería gastar como máximo 1 euro al día de mis ahorros, pero que podría acumular ese euro si no me lo había gastado en días previos y que podría trabajar para obtener ganancias adicionales.

La segunda regla era definir la duración máxima del viaje y de cada una de las etapas del mismo. Me fijé un máximo de 4 años para completar la vuelta al mundo con 1 dólar diario y llevo ya consumido casi un año y todavía estoy aquí [Tailandia]. Tendré que acelerar. También me fijé un límite máximo de 20 días en un único lugar para evitar “echar raíces” y obtener trabajos temporales muy rentables durante mucho tiempo, ya que va contra el espíritu del viaje.

La tercera regla sería la definición de vuelta al mundo. Para mi una vuelta al mundo tiene que pasar por todos los continentes y no tiene que usar aviones si no es estrictamente necesario.

¿Y cómo evitarás tomar aviones para cruzar los océanos por ejemplo?

Como se ha hecho siempre: con barcos. Cada día salen centenares de barcos que van de una punta del mundo a la otra. Enrolarse en uno de esos barcos a cambio de trabajo no es complicado. Es así como llegué desde Sidney a Indonesia.

Robert Barrett 3¿Qué trabajos has hecho hasta ahora?

De todo un poco. En general suelo inclinarme más por trabajos en el campo o en zonas rurales porque es lo que más me gusta. Encuentro trabajo en plataformas como workaway y así consigo pasarme un par de semanas sin gastar nada, pudiendo acumular algo de dinero para pagar, por ejemplo, las VISAs que voy a tener que afrontar. También he trabajado a cambio de dinero dando clases de inglés en Kuala Lumpur y como ‘chico para todo’ en un supermercado en Singapur.

¿Cual ha sido tu recorrido hasta la fecha?

Salí de Sidney el 2 de septiembre de 2015 aprovechando un barco que salía hacía Yakarta. Fueron 13 días haciendo de cocinero a cambio de una hamaca. En Indonesia, en vez de empezar a ir al Norte, como tenía curiosidad por visitar algunos elementos de la isla de Java, empecé a viajar hacía el Este. Llegué hasta la isla de Flores la cual recorrí de punta a punta en autoestop primero en un sentido y luego en el otro. Finalmente tomé un barco que me llevó a Sulawesi, isla de la cual guardo un muy buen recuerdo, y luego otro barco que me llevó a recorrer la isla de Borneo. Finalmente otro barco me condujo hasta Kuala Lumpur dónde me estabilicé un par de semanas y gané algo de dinero para poder afrontar el viaje por Malasia. Todos estos barcos tuve que pagarlos, no era posible trabajar a cambio de transporte. Desde Kuala Lumpur me salió una oportunidad y me fui a Singapur casi exclusivamente para trabajar, pero también porque me apetecía conocer esta ciudad. Luego volví a ir al norte visitando Malasia y entrando por Tailandia. Tras estar en 3 campos de trabajo diferentes en Tailandia haciendo VISA-runs continuos, las autoridades me denegaron la entrada y me tuve que quedar unas semanas en Camboya, que es un país extraordinariamente económico. Aproveché también para visitar Laos y volví a intentar entrar en Tailandia y aquí estoy.

Robert Barrett 6¿Y ahora hacia dónde quieres dirigirte?

Ahora tengo un problema porque para respetar mi regla de no volar tendría que entrar en Myanmar o China, pero el visado es muy caro para mi y en esta zona no encuentro ningún trabajo que me permita acumular algo de dinero y el estar continuamente entrando y saliendo de Tailandia tampoco ayuda mucho. Una chica que conocí me propuso ir a trabajar a un hostel en Hong Kong. El salario sería suficiente como para que en dos semanas tuviera dinero para encarar un viaje a través de China. Para ir hasta allá ya estoy en conversación con un chico del puerto que me puede meter en un barco a cambio de encargarme de la limpieza del barco. Así que imagino que si no cambia nada, tomaré ese barco dentro de 12 días y me plantaré en Hong Kong para conseguir dinero para el visado Chino y empezar a recorrer este país en dirección a oriente medio.

Robert Barrett 2¿Tienes un plan de contingencia por si ocurriera algo?

Tengo un seguro de viaje que suscribí antes de empezar y que es un gasto realmente grande. Es el único lujo del que no quise prescindir a la hora de fijar mis reglas, porque pienso que la salud es lo primero. Si me pasara algo realmente grave, como una enfermedad o accidente, el seguro se encargaría de todo. Si me roban, aunque el seguro podría cubrirlo, en realidad me iban a robar bien poco, ya que el día que más dinero he llevado han sido 100 dólares.

¿Has calculado cuanto dinero te estás gastando cada mes?

Aparte de los 30 dólares que me he permitido gastar, mis ganancias en diferentes trabajos durante este año no habrán superado los 1000 dólares, por lo que en realidad estoy por debajo de los 100 dólares al mes en gastos. Hay meses en los que ni siquiera manejo dinero porque encadeno dos trabajos a cambio de alojamiento y comida y ni cobro ni pago nada.

Robert Barrett 4¿Pero de esta manera estás viendo el mundo?

No solo lo estoy viendo, sino que lo estoy viviendo. Utilizando plataformas de alojamiento como couchsurfing, he conocido a gente muy diversa y con muchas formas diferentes de ver el mundo. En Indonesia por ejemplo, todo aquél que me ha alojado ha querido siempre ayudarme a descubrir su ciudad o su zona. Me han llevado a cataratas increíbles que no aparecen en las guías de viaje, me han subido a lugares asombrosos como el Bromo en su coche particular o me han contado parte de la historia de su país mientras paseábamos. Hay cosas que no me puedo plantear hacer, como visitar los dragones de Komodo por las altas tasas que hay que pagar, pero no me importa, prefiero escuchar la narración de un pescador de cómo son los dragones y como cuando era joven todavía se les podía ver por los alrededores de Labuan Bajo a verlos encerrados en una isla.

¿En serio?…

No digo que no me gustaría, digo que si tuviera que perderme una de las dos experiencias, preferiría perderme la segunda.

Pero entonces, ¿tu viaje se basa en la caridad de la gente?

[RISAS] No, por supuesto que no. Jamás le he pedido nada a nadie por caridad. La imagen que yo tengo de la caridad es sentarte en la puerta de una iglesia a pedir una limosna. La gente da limosnas para sentirse mejor consigo mismo, es una relación de superioridad dónde el que da siente que tiene mucho y que puede o debe dar a quien tiene poco. Cuando existe una relación entre iguales no cabe el concepto caridad, sino solidaridad. La solidaridad es el apoyo entre iguales. Cuando yo solicito en CouchSurfing pasar una noche en un sitio no apelo a la caridad, sino a la solidaridad, le pido a un viajero que quiera pasar unos días con otro viajero me abra las puertas de su casa.

Robert Barrett 1Pero eso es pedir, ¿no?

Te pondré un ejemplo: si le pides a una chica una cita, ¿eso es pedir caridad?

…Si eres muy feo… [RISAS]

[RISAS] Si cuando le pides a una chica salir, a pesar de ser una petición, no estás pidiendo caridad, será porque no todas las peticiones tienen que tener un componente caritativo. En la vida, todo el mundo hace peticiones a todas horas: pides permiso para entrar a una habitación dónde hay otras personas reunidas, pides a tu pareja que mañana vaya a recoger a los niños a la escuela… La caridad está en la desigualdad entre el que pide y el que concede. Si yo viera que alguien me concede algo por caridad, hasta me ofendería, porque no me considero inferior ni superior a nadie. A veces pienso en la caridad como la pena, no quiero que nadie haga nada por mi por que le doy pena, ¿doy pena?

A mi no.. Pero, ¿qué cosas son las que pides habitualmente?

Pues como todo el mundo, pido muchas cosas, pero me conceden las que me quieren conceder. Pido trabajo, pido a veces alojarme en casas de otras personas, pido permiso para acampar en terrenos privados, pido agua, pido autoestop… pido muchas cosas y agradezco aunque no me las concedan.

¿Y suelen concederte muchas cosas de las que pides?

Más de las que me habría esperado en un principio. Es sorprendente lo solidaria que es la gente. Te sorprenden gratamente cada día. Jamás me han dicho que no me dejan acampar en su terreno, por ejemplo, e incluso, sin pedirlo me han llegado de decir que nada de dormir fuera, que entrara en la casa.

Por último, ¿crees que tu experiencia te está sirviendo para cambiar en algo?

Desde antes de empezar ya me está cambiando. Es increíble la transformación que sufres al darte cuenta que no te hace falta el dinero. Por supuesto te hacen falta cosas materiales como un colchón, ropa o comida, pero ¿para qué quieres un televisor si puedes tener un bosque? Cuando el viaje termine quiero que sirva además para cambiar también a otras personas. Por eso voy a escribir un libro contando mi experiencia.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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