Wroclaw nos sorprende con una gran cantidad de edificios históricos.

Wroclaw

Wroclaw nos sorprende con una gran cantidad de edificios históricos.El vuelo parte de Alicante puntual a las 11:00 y llega a Wroclaw casi a las 14:00. Un vuelo tranquilo, rápido y cómodo puesto que conseguimos los asientos de las salidas de emergencia que por alguna extraña razón (casi) nadie quiere.

Lo primero que hacemos, aún en el aeropuerto es sacar dinero del cajero. Aunque llevamos unos 500 euros en metálico, queremos ver si nos sale más a cuenta sacar en el cajero o cambiar dinero. Sacamos 500 PLN y más adelante comprobaremos cuanto nos han cobrado en el banco por sacar esa cantidad. Ese mismo día, según comprobaríamos en el centro, el cambio estaba a 4’05 PLN por EUR (en el aeropuerto mucho peor).

Arquitectónica Wroclaw es impresionante. Muchas ciudades españolas "turisticas" no llegan ni a la mitad de una ciudad como esta que se considera "menor" por muchas guías de viajes.El autobús 406 nos lleva a la ciudad, a la estación de trenes. Los billetes se deben comprar en el kiosco que hay en la propia terminal, nada más pasar el control (“nada que declarar”) a la izquierda del todo (hay varios kioscos, el de más al fondo). El bus se toma fuera, nada más salir a la derecha (50 metros) y cuesta 2’40 PLN.

El bus nos deja en la estación y pasa justo por delante de nuestro hostel, el Avantgarde, que es un albergue muy bien de precio que encontramos el día antes de venir en hostelz.com (28 PLN por persona/noche). El hostel tiene cocina, una sala de ver la tele dónde se permite fumar (y que tiene un ambiente inhabitable para nosotros), 3 baños por planta (con ducha y WC) y está ubicado entre la estación de trenes y el casco antiguo. Creo que acertamos con la elección ya que nos interesaba que se encontrara cerca de la estación de trenes y que tampoco estuviera muy lejos del centro. En menos de 10 minutos te plantas en cualquiera de estos dos sitios.

Prácticamente lo único que hicimos en el día fue subir a la catedral.La primera impresión de Wroclaw fue la de ciudad decadente. La estación de trenes estaba siendo remodelada, por lo que tuvimos que dar un rodeo para entrar por la parte trasera a la misma, lo cual nos dio la oportunidad de ver un barrio “no turístico”. Un coche con una ventana rota víctima de un reciente robo, decenas de prostíbulos, viviendas destrozadas, drogas, mendigos… es la herencia de la transición polaca al capitalismo que los turistas no perciben, pero que todo viajero debería vivir.

En la estación de trenes compramos el billete de tren del día siguiente para Auschwitz (91 PLN por persona). Fue más fácil de lo esperado, había visto los horarios previamente, sabíamos qué queríamos y no hubo problemas con el poco inglés de la señora que vendía los tickets. Aprovechamos también para comer allí unos bocadillos que nos habíamos traído de casa con una coca-cola de un litro (5’5 PLN), aunque tampoco hubiera sido un problema no traer nada pues allí hay muchos sitios dónde comprar comida (tipo kebab y similares).

Este era el ambiente que había en Wroclaw debido al día festivo, hay que pensar que era domingo y que esto es el centro más céntrico de la ciudad.El ambiente en la ciudad era desangelado, apenas había vida, ni en el casco histórico ni fuera de él, salvo los 4 turistas y algunos locales que se habían quedado en la ciudad este “domingo de resurrección”. Tras dejar las cosas en el albergue (habitación de 6 para nosotros solos), andamos hacía el casco antiguo, dónde callejeamos y nos perdimos por Wroclaw. De vez en cuando visitamos alguna iglesia, el Rynek con su imponente ayuntamiento, sus casas parecidas a las de Amsterdam, sus trampantojos como los de Colonia e incluso subimos a lo alto de la catedral (2×4 PLN) dónde se puede tener una vista perfecta de toda la ciudad.

Una de las cosas más divertidas de la ciudad es ir encontrando los pequeños gnomos que se esconden en sus calles. Vimos más de 10 y aún nos quedaban!Por la tarde, a eso de las 19:30 estábamos tan cansados que decidimos hacer una merienda-cena. Ante la falta de restaurantes abiertos (los polacos son muuuuuy religiosos y muuuuuy de cerrar cuando es fiesta), terminamos por entrar en un McDonnals y tomarnos 3 cheese-burguers, una coca-cola pequeña y un par de milkshakes (¡lo mejor del McDonnals!) y a dormir (22’30 PLN). Como curiosidad, decir que el McMenú (medida del nivel de vida para algunos sociólogos) estaba a 15-17 PLN (unos 4 euros).

Gastos

Bus al centro → 2×2’40 PLN
Coca-cola 1L → 5’50 PLN + 1 PLN del envase, que te lo devuelven luego
Hostel → 56 PLN
Catedral → 2×4 PLN
Cena → 22’30 PLN

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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