A pesar de lo impresionante de la estampa del Palacio de la Cultura, algunos varsovitas proponían demolerlo para terminar con cualquier símbolo del comunismo.

Último día en Varsovia

A pesar de lo impresionante de la estampa del Palacio de la Cultura, algunos varsovitas proponían demolerlo para terminar con cualquier símbolo del comunismo.Nos levantamos con lluvia ligera. No nos apetecía nada mojarnos, por lo que decidimos que mejor esperábamos en el hostel. Así que aprovechamos tanto para desayunar como para almorzar (en el desayuno del hostel además de te, leche, cola-cao, tostadas, etc. también ponen pan, jamón york, choped y queso). A eso de las 11 de la mañana dejó de llover y pudimos salir.

Este palacio sobre el agua está situado en un animado parque no demasiado lejos del centro.Continuamos la ruta principal del libro que habíamos dejado a medias el día anterior en dirección hacía el parque Lazienkowski. A medio camino nos desviamos hacia la estación de trenes dónde compramos el billete para ir al día siguiente a las 7:00 a Torun (2×48 PLN). También aprovechamos la conexión a Internet gratuita de la oficina de turismo de debajo del edificio de la técnica y las artes (o Palacio de la Cultura) para reservar los próximos hostels. De vuelta a nuestra ruta, paramos a comer en un Sphinx que es un restaurante rollo Foster’s Hollywood, que la verdad, creo que no vale la pena (38 PLN).

Los detalles turísticos recuerdan a cualquier otra ciudad centro-europeaContinuamos la ruta, visitamos el parque y tomamos un bus de regreso al casco histórico (2×2’80) dónde nos tomamos un helado y un gofre de chocolate (2’5 + 4 PLN). Como el tren del día siguiente salía pronto, decidimos que lo mejor sería hacernos cena en el hostel por lo que fuimos a un supermercado y compramos unas salchichas, un tomate, dos panes, un postre y bebida (16 PLN). Nos acostamos pronto, sobre las 23:00.

Gastos

Tren a Torun → 2×48 PLN
Comida → 38 PLN
Bus al centro → 2×2’80 PLN
Merienda → 6’5 PLN
Cena → 16 PLN

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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