Crónica Argentina (XVIII) – La quebrada de Humahuaca

El cerro de los siete colores3/4 – La quebrada de Humahuaca

Nos despertamos en Purmamarca, dentro de una habitación gigantesca llena de camas destartaladas que a la luz del día dan bastante pena. Salimos de la habitación y ante nosotros se muestra el espectacular cerro de los siete colores que ha dado vida a este pequeño pueblo perdido entre las montañas del nordoeste argentino. Por muchas fotos que se puedan mostrar, ninguna de las que he visto hace justicia a este cerro tan peculiar.

El Pucara de TilcaraDespués de desayunar (3$) y pasear por el pueblo un rato (tampoco había mucho que ver) salimos con el coche en dirección a la quebrada de Humahuaca.

Nos paramos a llenar el deposito de gasolina y ¡sorpresa! el máximo por coche en esa gasolinera era de 20$ ya que había restricciones. Sólo ofrecían lo justo para llegar a la siguiente gasolinera. Por cierto, ya llevamos más de 1000 kilómetros con el coche, por lo que nos empezamos a temer que tendríamos que pagar kilometraje extra.

Todavía se usa el transporte tradicionalLa primera parada del recorrido es Tilcara, dónde pretendemos ver el Pucara. Llegamos allí a las 10 de la mañana y todo estaba cerrado. Preguntamos y nos dicen que se debería haber abierto hace una hora, pero que los trabajadores están de huelga y que hasta que no termine la asamblea no se podrá visitar. Optamos por bajar al pueblo y visitar el museo para hacer tiempo. El museo no está mal, pero lo que interesa es el Pucara (la misma entrada vale para ambos sitios, 2×5$). Regresamos al Pucara ya con pocas esperanzas, pero tenemos suerte ya que acababan de abrir. El Pucara nos recuerda bastante a las ruinas de Tastil o a las de Quilmes, quizá mejor conservadas. Es interesante ver al menos uno de estos lugares.

El cementerio y la paleta del pintor en MaimaraDeberíamos haber seguido por la quebrada hasta la ciudad de Humahuaca, parando en el trópico de Capricornio y en algún sitio más, pero nos da miedo devolver el coche con un gran exceso de kilometraje por lo que nos pueden cobrar. Ahora, viéndolo en la distancia, creo que nos equivocamos.

De camino al sur en dirección a Jujuy nos paramos en Maimara dónde vimos el cementerio y las montañas llamadas “la paleta del pintor”. Todo bastante impresionante. En Jujuy aparcamos en zona azul (gratis hasta las 4) y damos una vuelta por la ciudad. Curiosamente, a pesar de que alguna gente nos había recomendado la ciudad de Jujuy, nosotros no le encontramos nada de especial e incluso diria que me gustó más Tucuman. Comimos allí un menú del día en un bar elegido al azar (23$).

Una iglesia de JujuyEl regreso a la ciudad de Salta lo realizamos por el camino de cornisa, en vez de por la autovía. Resultó todo un acierto. Es un camino espectacular, enclavado en una selva y con un acantilado a un lado. Por este camino se disfruta de espectaculares vistas, de un enigmático lago, de las águilas volando junto a la carretera… Hubiera sido una verdadera tonteria ir por la autovía.

Llegamos a Salta casi sin gasolina. Llenamos en la primera estación que encontramos (50$). Dejamos en el coche en el centro, en zona azul, pero ésta vez tenemos que pagar por ello. El sistema es curioso. En vez de existir máquinas como las de las ciudades europeas, allí tienes que buscar al cobrador (“zorrillo”) y comprarle tiquets por el número de horas que vayas a disfrutar. En Salta la hora costaba 0’80$ y en Jujuy eran 0’50$. Nosotros compramos 3 horas (2’40$) pensando en salir por la mañana antes de que llegara la hora de inicio de la zona azul.

Por el camino de cornisa se disfruta de la selva Regresamos al hostel Sol Huasi en el que habíamos estado los días anteriores, pero ya no quedaban habitaciones disponibles. Después de dar bastantes vueltas tratando de encontrar algo barato, terminamos en el hostel Las Rejas que tiene también buena pinta: menos carácter que el Sol Huasi, pero más limpio y nuevo (23$).

Ya casi de noche iniciamos la visita de Salta empezando por la catedral, las tiendas del centro, etc. hasta la hora de cenar (16$). Y como no era tarde todavía, compramos un par de bolsas de palomitas (1$)Regresamos a Salta casi de noche y nos fuimos a buscar un cine. El único que encontramos en el centro estaba cerrado por descanso del personal (¡justo los jueves!), pero el portero nos envió a la casa de la cultura dónde ese día proyectaban una película de un ciclo de cine Lituano gratis. Así que allá nos fuimos y nos tragamos una película en versión original y con un argumento bastante sencillo (por no decir muy simple). Nuria, por supuesto, se durmió durante la proyección. En cuanto terminó la película regresamos al albergue y nos fuimos a la cama.

Gastos del día:

  • Pucara 10$
  • Comida 23$
  • Gasolina 70$
  • Parking 2’50$
  • Desayuno 2 días 8$
  • Jersey 10$
  • Cena 16$
  • Hostel 46$

Total: 185’5$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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