Viaje a Castilla León (y IV)

Día 19. El final

El desayuno en el albergue estuvo muy bien, parecido al de “Los Amigos” de Madrid. Una de las cosas más positivas del albergue es que tiene parking propio, por lo que nos sentimos muy seguros guardando nuestras cosas en el maletero del coche mientras visitábamos la ciudad.

La visita a la ciudad se prolongó hasta las 16:00. Tampoco da para más. Lo importante en Ávila son las murallas, por lo que no sería perdonable no subir a visitarlas. Cuesta 3 euros, pero con carnet de estudiante lo sacas por la mitad. Puedes pasar hasta 2 horas visitándolas, buscando el mejor ángulo para las fotos, subiendo a todos los torreones; aunque también puedes liquidarlo en 20 minutos si vas con prisas. Comimos en un lugar muy recomendable justo al lado de una de las puertas principales de entrada de la muralla: Siglo Doce. No es precisamente barato, pero se come estupendamente.

El viaje de regreso fue realmente desesperante. Salimos de Ávila con poco tráfico hasta llegar a la circunvalación de Madrid. Allí por hacer caso a las indicaciones de las señales fijas y no a la ruta que nos proponía la guía Michelín, perdimos media hora. Eso no era nada, al llegar a la A3, a las mentes pensantes de la DGT (esos que colocan señales por doquier diciendo que instalan radares por nuestra seguridad) no se les ocurrió otra idea que añadir un carril extra de entrada a Madrid, dejando la salida con sólo 1 carril. Nadie circulaba por el carril adicional (todavía no lo habían abierto), en el sentido de entrada a Madrid los coches circulaban fluidamente, pero nosotros estábamos colapsados, parados durante 30 kilómetros. ¿Que pasa? ¿Que la gente que no regresa a Madrid desde las zonas de playa no tiene derecho a existir? En fin, muchas gracias a la DGT por alegrarme el final de las vacaciones.

Resumen

No hay que perderse:
– Las medulas
– Puente de Hospital de Orbigo
– Castrillo de los Polvazares y Murias de Rechivaldo
– La gastronomía en general
– El camino de Santiago (ir a verlo, sólo para saber si realmente quieres hacerlo, a mi se me quitaron las ganas)
– Las ciudades de la zona: Astorga, León, Zamora, Salamanca y Ávila

Los albergues

Los amigos backpackers Madrid
Nosotros ya somos repetidores en este albergue. Esta en todo el centro de Madrid, justo al lado de la puerta del sol y de la estación de Opera. Vale la pena venir solo por eso. Luego, a parte tiene el ambiente de los grandes hostels de mochileros de Europa, con su cocina, sus zonas comunes, etc. Muy recomendable. El precio suele estar sobre los 15-17 euros. Internet de pago.

Albergue “Siervas de Maria” en Astorga
El nombre acojona, pero no es para tanto. Creo que solo se puede pernoctar si estas haciendo el camino y tienes la credencial. Supongo que a nadie le tengo que explicar lo fácil que es saltarse ese trámite. El precio lo desconozco, pero creo que esta sobre los 4 euros. Las habitaciones están repletas de literas y los baños son mixtos y escasos. Hay libre disposición de cocina. Internet wifi gratuita.

Albergue Municipal de Villadangos
Esta bien, aunque es mucho más rudimentario de lo que suele estar acostumbrado el backpacker medio: las literas tienen 3 pisos (no lo había visto hasta ahora), la cocina está en un pasillo, hay 2 duchas y 2 WC para todo el albergue, etc. No pude alojarme allí, así que no lo puedo recomendar, pero supongo que la noche será como la de todos los albergues de peregrinos: toque de queda a las 23:00, silencio a las 22:00 y agitación máxima entra las 6 y las 7 de la mañana. Barato, en plan donativo de 4 euros y tienen un ordenador con Internet gratis durante 15 minutos (no wifi).

Albergue HI Duperier de Ávila
Muy bueno. El único fallo es que no está en el centro histórico. Está situado en un complejo deportivo a 10 minutos andando del centro. Sólo funciona en verano, ya que hace de residencia universitaria durante el curso académico. Te puedes alojar en una habitación doble o en una individual. Las individuales no disponen de baño privado, pero las dobles sí. Esta limpio y el personal es muy amable (al menos con las 3 personas con las que interactuamos). Dispone de parking dentro del complejo y no hay reglas estrictas de entrada y salida (hay siempre alguien en la puerta). Da mucha sensación de seguridad. La comida no la probamos, pero cabía la posibilidad de reservar en media pensión o pensión completa. Nosotros reservamos en régimen de alojamiento y desayuno y, ciertamente, el desayuno no estaba nada mal. El precio con carnet de alberguista y menor de 30 era de unos 9 euros.

Gastos

Nosotros no nos gastamos nada, pero un presupuesto medio (sin ratonear) seria:
– Comidas: Un menú del día cuesta entre 8 y 10 euros, ir de tapas puede salir por unos 6 o 7 euros.
– Alojamiento: En la zona del Camino de Santiago, los albergues suelen costar sobre los 4 euros pero hace falta tener la acreditación; los albergues no cuestan más de 20 euros en ningún caso (a veces pueden costar 10).
– Transporte: Depende de como te muevas: andando es gratis; en bus y tren los precios son los habituales en España; en coche depende del vehiculo y del precio del combustible.
– Otros: Las entradas en museos, templos de culto y demás no suelen costar más de 3 o 4 euros; la mayoría ofrece mitad de precio con carnet de estudiante.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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